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En busca de renovación, el socialismo español eligió a su nuevo líder

Pedro Sánchez, hasta hace poco un desconocido, resultó elegido por los militantes del PSOE. Por primera vez se utilizó el voto directo para las elecciones internas.

Lunes 14 de Julio de 2014

Pedro Sánchez, un diputado que hasta hace unas semanas era un completo desconocido en España, es el nuevo líder del Partido Socialista (PSOE). En las primeras elecciones internas de la formación con voto directo para elegir jefe partidario, los socialistas apostaron por el joven diputado madrileño y profesor universitario de economía, de 42 años. Como un claro síntoma del cambio de los tiempos, la cúpula partidaria formada por los llamados "barones" esta vez no señaló a un candidato, una vieja práctica de los partidos españoles.

Con el escrutinio prácticamente concluido, Sánchez obtuvo el 49 por ciento de los votos, frente al 36 por ciento del diputado vasco Eduardo Madina y el 15 por ciento del tercer candidato a la secretaría general del PSOE, José Antonio Pérez Tapias.

El líder elegido por los militantes, que sustituirá al dimisionario Alfredo Pérez Rubalcaba, de 62 años, será ratificado dentro de dos semanas en un congreso extraordinario del PSOE. El socialismo español renovó de manera drástica su dirigencia, como único recurso para afrontar una crisis sin precedentes. El diputado madrileño resultó el más votado en 11 comunidades autónomas españolas. Además de imponerse claramente en Andalucía, bastión histórico del PSOE, ha ganado en federaciones relevantes, como Euskadi, Comunidad Valenciana y Madrid. Sánchez ganó también en Galicia, Aragón, Castilla-La Mancha, Baleares, La Rioja, Canarias y Murcia. Todos los temores previos sobre la participación en las primarias se disipó a lo largo de la jornada. Habían 197.000 militantes socialistas llamados a las urnas, para elegir por primera vez de manera directa a su próximo secretario general.

Pedro Sánchez prometió un profundo cambio en la principal formación de la oposición española al gobierno conservador de Mariano Rajoy. El PSOE está hundido en una profunda crisis desde el fin anticipado del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, derrotado por Rajoy de manera categórica en las elecciones generales de noviembre de 2011. Desde entonces, el partido no ha logrado recuperarse. Ante militantes que lo vitorearon en el cuartel general de la formación en Madrid, Sánchez reivindicó al PSOE como un partido de gobierno, tras los golpes electorales que viene sufriendo desde que perdió el gobierno, y aseguró que el cambio que impulsará lo devolverá al poder. "Ha comenzado el principio del fin de Mariano Rajoy como presidente del gobierno", proclamó Sánchez, a quien los militantes socialistas dieron un apoyo mayoritario en las urnas. "Vamos a cambiar el PSOE y lo primero que vamos a hacer va a ser recuperar las señas de identidad de un partido que aspira a gobernar", manifestó ante la mirada del aún secretario general, el dimisionario Alfredo Pérez Rubalcaba.

El relevo oficial se producirá dentro de dos semanas, cuando un congreso extraordinario del PSOE ratifique a Sánchez, los días 26 y 27 de julio. El diputado madrileño, hasta hace apenas unas semanas un completo desconocido en España, encarna ahora las esperanzas de renovación de las bases. Sánchez habló de unidad, se comprometió a contar con los dos contricantes a los que venció, el diputado vasco Eduardo Madina y el profesor de filosofía José Antonio Pérez Tapias, y citó la laicidad como una de las señas del partido.

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