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En 2010 mató a su pareja cansada de los maltratos y ahora la baleó su ex cuñado

hay calvarios que parecen no tener fin. Era protagonista de una de las tantas historias de violencia de género que se desconocen hasta que se llega a un final trágico.

Sábado 27 de Diciembre de 2014

Hay calvarios que parecen no tener fin. En marzo de 2010 la vida de Romina Analía Cabral se desarrollaba en un sobresalto permanente. Era protagonista de una de las tantas historias de violencia de género que se desconocen hasta que se llega a un final trágico. Y eso pasó el mediodía del sábado 27 de marzo de aquel año cuando cansada de los malos tratos, y en medio de una pelea, la mujer agarró una cuchilla y mató a Juan Olegario Fernández, su pareja y padre de su hija. Romina fue presa y luego fue procesada. Pero en junio de 2011 el juez de Sentencia Julio César García la absolvió al valorar que había actuado en legítima defensa de una agresión "injusta" y "no provocada" por ella. La vida siguió, y el calvario también. El miércoles al mediodía un hombre ingresó a la casa de Romina, en villa La Lata, y le disparó tres veces dejándola al borde de la muerte. Por el hecho fueron detenidos dos hombres: uno de ellos el ex cuñado de la mujer, hermano de Juan Olegario Fernández.

No hubo feliz Navidad para Romina Analía Cabral. El miércoles al mediodía la mujer, de 33 años, estaba en su casa de Rueda al 1400 preparando la casa para el festejo de Nochebuena cuando un hombre ganó al interior y, mientras la mujer corría por su vida, le disparó tres veces por la espalda. "La puerta de la casa estaba abierta porque ella estaba limpiando. El hermano y la madre estaban trabajando y la hijita se había cruzado a hacer un mandado. Ahí aprovecharon y se le metieron. Cuando se quiso refugiar en el baño, le pegaron los tiros", contó ayer uno de los vecinos. Romina recibió impactos en la zona lumbar y en el glúteo. Los agresores, en tanto, huyeron en una moto de 110 centímetros cúbicos sin llevarse absolutamente nada. Los médicos del Hospital de Emergencias debieron practicarle a la mujer una colostomía debido a las lesiones que uno de los proyectiles le provocó en el intestino grueso. Tras ello quedó internada en estado grave.

No obstante, Romina nunca perdió el conocimiento y brindó a los investigadores una descripción de sus agresores. Así, pasado el mediodía del mismo miércoles una patrulla del Comando Radioeléctrico localizó en Callao y colectora de avenida de Circunvalación con una moto con dos hombres que se ajustaban a la descripción dada por la víctima. Así comenzó una persecución que se prolongó por las entrañas del barrio 17 de Agosto y que incluyó un intercambio de disparos. En Pasaje 512 (paralela a Melián) al 6400 los motociclistas perdieron el control del rodado y cayeron al pavimento. Ambos fueron detenidos. Uno de ellos fue identificado como Sergio Fernández, de 38 años y hermano del asesinado Juan Olegario Fernández; el otro se llama Alejandro R., de 23 años. Ambos fueron puesto a disposición del fiscal de Flagrancia, Alvaro Campos. Les incautaron una pistola calibre 9 milímetros que fue enviada a pericias y la moto Guerrero 110.

En tatno, ayer ambos fueron imputados por tentativa de homicidio, encubrimiento y resistencia calificada a la autoridad en una audiencia imputativa presidida por el juez José Luis Suárez, quien les impuso prisión preventiva sin plazo. A partir del lunes próximo la causa caerá en manos del fiscal de homicidios, Pablo Pinto.

 

Quién disparó. "No sabemos si el que la baleó fue el ex cuñado o el otro pibe. Pero en la moto anduvieron dando vueltas los dos el miércoles antes de que la balearan a Romina. Llegaron en contramano y con la puerta abierta se le metieron", comentó una doña de la cuadra.

Se hace imposible hablar de Romina sin remitirse al mediodía del 27 de marzo de 2010 cuando en la misma casa donde fue baleada el miércoles, mató con una cuchilla al que era su pareja desde hacía cinco años y padre de su hija, que entonces tenía 4 años. Fernández era un ex convicto que cumplía una condena por robo calificado en la cárcel de Piñero hasta que en febrero de 2010 quebrantó una salida transitoria y no regresó. Era su tercera condena. La pareja y su hija residían entonces en barrio Tío Rolo. Las familias de los dos, en tanto, residen en La Lata en un radio de 100 metros. La noche anterior al crimen habían ido a visitarlas. Cenaron en la casa de la madre de Juan y luego fueron a dormir a la vivienda de Rueda y Corrientes, donde viven los parientes de Romina, una casa al frente con una planta alta en construcción.

La mañana siguiente se desató la discusión final. La nena miraba los dibujitos en la planta baja y su abuela había ido a la iglesia. Sus padres estaban solos en un dormitorio del piso superior. "Tipo 11 o 12 nos habremos despertado", comenzó a narrar Romina ante la Justicia. Contó que cuando quiso bajar a preparar el desayuno su pareja se opuso: "No, si ahora nos vamos a la casa de mi mamá", dijo. Así empezó todo. "Le dije que espere a que comiera la nena y me respondió que se iba a hacer lo que él quería. Ahí es cuando se vuelve loco y me empieza a agarrar de los pelos y a pegar", relató Romina.

Precisó que fue golpeada en una pierna y en el rostro, que sufrió raspones en las rodillas y rasguños en las muñecas. "Yo estaba agachada, él me tenía de los pelos. Agarré el cuchillo y no sé para dónde le tiré la puñalada. Lo quise hincar para que me suelte", describió. Herido en el pecho, Juan Fernández caminó agonizante hasta la casa de sus familiares y desde allí lo trasladaron al Heca, donde murió desangrado. La herida le había afectado el pulmón izquierdo y el corazón. Enseguida la policía llegó a la casa de calle Rueda y detuvo a Romina. La joven les entregó el cuchillo y aseguró que lo había usado para defenderse. Esa tarde un médico constató que tenía heridas antiguas y actuales. Un hematoma en el pómulo derecho de días anteriores y excoriaciones recientes en las rodillas y las muñecas.

El miedo dominante.PUNCTUATION_SPACE"Yo nunca hice la denuncia por los maltratos porque le tenía miedo EM_DASHexplicó en su declaraciónEM_DASH. Me amenazaba con matarme con un fierro. Yo no podía decidir dónde ir, estar sola ni demorarme en volver de la escuela con la nena". En junio de 2010, Romina fue procesada por la jueza Roxana Bernardelli, quien consideró que las lesiones recibidas ese día por la joven no tuvieron entidad para justificar su reacción y la acusó de homicidio simple (de 8 a 25 años de prisión).

Posteriormente, la Sala III de la Cámara de Apelación le otorgó a la joven mujer, en septiembre de 2010, el beneficio de la detención domiciliaria para que pudiera cuidar a su hija de 4 años. Y en junio de 2011 el juez de Sentencia Nº6, Julio César García, la absolvió del delito por el que había sido procesada. Romina se quedó a vivir en la casa de su madre y la cercanía con su antigua familia política hizo que el calvario volviera a hacerse realidad.

Argumentos absolutorios

Cuando el juez de Sentencia Julio César García absolvió a Romina Cabral, en junio de 2011, hizo suyos los argumentos por los cuales dos integrantes de la Sala III de la Cámara de Apelaciones (Ramón Ríos y Daniel Acosta) ya había ordenado la detención domiciliaria de la mujer para hacerse cargo de su pequeña hija a pesar de haber sido procesada en primera instancia por la jueza Roxana Bernardelli.

El magistrado estimó que la mujer "actuó en legítima defensa de una agresión injusta y no provocada por ella". Asimismo, los camaristas habían expresado que existían "pocas o nulas posibilidades de que la mujer reincida en el delito", máxime teniendo en cuenta que no contaba con antecedentes penales y llevaba en su cuerpo las marcas de golpes que describían en forma dramática el castigo sufrido durante muchos años.

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