Jueves 23 de Septiembre de 2010
Al ingresar a determinados comercios de Rosario he observado que el personal de ventas está dividido por sectores, esto quiere decir que no todos los empleados pueden mostrar y ofrecer todos los productos a los consumidores. Esta modalidad implica, a mi criterio, una pésima atención a los clientes y crea problemas en el ambiente laboral. En primer término, los potenciales compradores actualmente buscan, además de productos que satisfagan sus necesidades y deseos y excelencia en el servicio posventa, asesoramientos o explicaciones sin demasiadas demoras; exigen agilidad en la atención debido a la vorágine de los acontecimientos. Por citar un ejemplo, si una persona entra a un local de electrodomésticos, se dirige adonde están exhibidos los televisores, y el encargado de ofrecer esos productos está ocupado, debe inexorablemente esperar; mientras que quizás el vendedor exclusivo de lavarropas se encuentra, momentáneamente, libre. En segundo lugar, esta política de la empresa crea una competencia entre los mismos compañeros de trabajo, que incluso deriva, a veces, en conflictos serios, porque quien ha sido designado para vender pantallas de LCD, equipos de audio o computadoras facturará más que aquel que esté a cargo de la línea de pequeños electrodomésticos, representada por batidoras, cuchillos eléctricos, exprimidores y demás. En consecuencia, será notable la diferencia en concepto de comisiones. Concretamente, no encuentro explicaciones a este mecanismo de atención. Los especialistas en recursos humanos alientan el trabajo en equipo, la armonía en el grupo laboral, la cooperación entre sus integrantes. Claro, en la teoría. En la práctica es diferente.
Marcelo Malvestitti, marcelomalvestitti35@hotmail.com