Sábado 06 de Agosto de 2011
Hay un fenomenal número de empleados en las administraciones nacionales y provinciales. Ha de ser descomunal el desembolso correspondiente al pago de tantos sueldos y beneficios. Son numerosísimos los sindicatos que se arrogan el derecho de representar a esa inmensa masa trabajadora. No existe patrón para medir la necesidad de contar con planteles tan numerosos y mal distribuidos. El sistema altamente burocratizado nos impide conocer la relación” empleado público por habitante” o “productividad del empleado público”. Contrariamente a la actividad privada esta gente trabaja la mínima cantidad de horas semanales. Sus sueldos son abonados con la exactitud de un reloj. Su ingreso a la repartición generalmente es por amiguismo, afiliación política, parentesco: nunca se toman exámenes de competencia, concurso de antecedentes, tests específicos. Interpretábamos que la informática suplantaría con creces al descomunal número de efectivos pero la realidad nos indica que no fue ese el caso y en cualquier oficina pública el personal supera en número a los escritorios. En agosto del año pasado ese descollante estadista que es el presidente uruguayo no vaciló en recordar a sus empleados nacionales que eran totalmente suplantables y que su función era la de servir al pueblo, no servirse de él. Entonces recuerdo la actitud de nuestros empleados públicos cuando nos enfrentamos a ellos para solicitar sus servicios: no se identifican con su obligación, atienden displicentemente, generalmente están de mal humor, gozosa y arrogantemente le recuerdan a uno que se olvidó de traer información o que el llenado de una planilla es errónea. ¿Por qué estos empleados no intentan honrar su tarea proponiendo la reducción de algún costo, mejorando o simplificando un sistema operativo, cambiando actitudes, renovando el ambiente de trabajo? Así convertirán su tarea en algo mucho más agradable y provechosa por ellos y para nosotros. El pueblo argentino, agradecido.
Rubén Mario Baremberg / DNI 6.012.531 / rubenbaremberg@express.com