Edición Impresa

Empleadas que trabajaban en La Rosa Sexybar piden la reapertura del local

Las ex trabajadoras saliero al cruce de los intentos por impedir un nuevo formato en el local donde funcionaba y le enviaron una carta a la intendenta municipal Mónica Fein.

Sábado 05 de Octubre de 2013

Las ex empleadas del clausurado sexy bar La Rosa enviaron una carta a la intendenta Mónica Fein para hacerle saber que necesitan trabajar y que contemple el pedido de reapertura con nuevo formato, tal como se conoció días atrás. La nota llegó a La Capital para pedir "una escucha" y después de que el Concejo les rechazara un par de misivas. Dicen que quedaron en la calle, arreglándose como pueden, con sueldos tres veces menores y a riesgos de golpizas o estafas, por estar solas y ejercer la prostitución en esas condiciones.

"Deseamos que tenga consideración y se nos tome como lo que somos, gente decente que no roba, mata o trafica, sólo somos laburantes que llevamos dignamente la comida a nuestras casas y queremos recuperar nuestro trabajo", sintetizan en la nota. Y afirman que están "atemorizadas" por las respuestas de los concejales en contra de la reapertura de su fuente de trabajo (ver aparte).

El pedido a Fein se conoció casi en simultáneo con una solicitud de habilitación, a dos meses de ser clausurado el comercio. Una sociedad anónima proyectó para el local de Callao 125 bis un "bar con amenización musical y números en vivo". Por la novedad casi salta la térmica de quienes en su momento dieron la batalla al quedar en evidencia una conexión con un hotel contiguo; el hecho ayudó a la figura de facilitamiento de la prostitución por la cual terminó procesado su dueño, Juan Cabrera, conocido como El Indio Blanco.

El jefe. "Es una excelente persona, no es lo que algunos concejales dijeron, lo queremos muchísimo y pretendemos seguir trabajando con él como hicimos siempre. Muchas son las familias que dependen de La Rosa", sigue la nota que, además, enfatiza que está comprobado que allí jamás se secuestró ni obligó a nadie para hacer lo que no quisieran. "Trabajo no es trata, prostitutas no son víctimas, clientes no son secuestradores y jefe no es proxeneta", destacan las ex empleadas.

"Si no fuese así, no estaríamos pidiendo a gritos volver", dijo ayer Alma a este diario. Ella tiene 23 años, trabajaba como moza y expresó que el lugar no era "un matadero", al punto de que muchas veces le dijo a su propia familia que fuera a verla porque "había música, se podía tomar algo y divertirse", comentó. Además, por supuesto, de ver bailar a las chicas sobre todo temas de rock y alguna balada para números más jugados. "Después nos íbamos con quien quisiera", recordó.

Según Alma, las seis chicas de entre 18 y 30 años, de La Rosa decidieron escribir la carta al de enterase de que los concejales María Eugenia Schmuck y Jorge Boasso tomaron una actitud similar y le recomendaron a Fein que clausure el lugar a cal y canto para cualquier tipo de formato.

"Esto nos perjudica porque nos quedamos en la nada y muchas tienen hijos que mantener", contó Alma. Y dijo que para salir del paso algunas volvieron a un local de ropa, otras a la calle a la espera de algún cliente y el resto intentó alquilar un departamento y atenderlo como privado. Estas dos últimas opciones resultaron peligrosas. En un caso fueron estafadas y el segundo terminó con una golpiza.

"Cuando clausuraron La Rosa alquilé un departamento pero no tenemos la protección que sentíamos allá", comentó Viviana, de 26 años. Y dijo que unas semanas atrás, en uno de los últimos turnos, cerca de las 22, le abrió a un joven que estaba drogado y le pidió sus servicios sin pagar. Ante la negativa, la zamarreó de los brazos, la tiró al piso y le dio una trompada antes de irse. Quedó con la cara violeta pero no denunció la agresión porque después del allanamiento a La Rosa perdió la confianza en la policía, según señaló.

Ahora sólo quieren trabajar seguras, piden que las "dejen en paz" .

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS