Lunes 12 de Agosto de 2013
Cinco personas serán juzgadas desde hoy por el homicidio de la contadora Laura Susana Bard, asesinada de un tiro en su casa del barrio porteño de Flores por ladrones que simularon que iban a comprar un televisor LCD que la víctima vendía por Internet.
En el banquillo de los acusados estarán Nicolás Tecla Farías, Kevin Douglas Bais, Antonella Pantuso, Juan Domingo Cano y Juan Martín Cano, todos acusados por homicidio en ocasión de robo. Los dos primeros como autores materiales y los otro tres como partícipes necesarios.
"Espero que la justicia condene con la pena máxima a los asesinos para que paguen con sus vidas lo que le hicieron a mi mujer", dijo Gabriel Arroyo, viudo de la contadora. "Nos amábamos hasta que llegaron los asesinos y la mataron. Tengo mucho dolor y bronca por eso. Solo quiero que no salgan más de la cárcel", remarcó el hombre.
El hecho ocurrió a las 20.20 del 7 de septiembre de 2011 en un departamento de Flores donde se encontraban Bard, su esposo, su sobrino y un vecino. La pareja había decidido p vender en el sitio web Mercado Libre un televisor LCD y otros objetos ya que iban a mudarse a Mar del Plata. Entonces recibieron el llamado de una mujer (Pantuso) que se mostró dispuesta a comprar el televisor y pactó con Bard que iría a ver el LCD el fin de semana. El domingo 4 de septiembre Pantuso y Douglas Bais fueron al lugar, simularon inspeccionar la TV y acordaron efectuar un depósito bancario antes de regresar con el comprobante para retirar el electrodoméstico.
El miércoles 7 regresó Bais con otro hombre (Farías) e ingresaron tras exhibir un comprobante de depósito que luego se demostró era fraguado. Una vez adentro extrajeron armas de fuego, amenazaron a todos los presentes, los inmovilizaron con precintos plásticos y comenzaron a exigir un dinero que decían conocer que tenían para un viaje. Pese a que la pareja les explicó que el dato era equivocado los delincuentes continuaron con sus demandas e incluso le dieron una descarga eléctrica en el cuello a Bard con una "picana" para defensa personal. En un momento Arroyo logró zafarse del precinto que sujetaba sus manos y forcejeó con los agresores hasta el balcón, desde el cual se arrojó a la calle y comenzó a pedir auxilio.
Ante esa situación los dos ladrones tomaron unos pocos objetos de valor y se dirigieron hacia la puerta para escapar, aunque Bard creyó que su intención era atacar a su marido y corrió detrás de ellos por lo que le dispararon un tiro en el pecho que le provocó la muerte poco después.