Empezó en Córdoba el juicio oral a un policía santafesino por homicidio
Se trata del subcomisario Claudio Blaser, ex jefe de la comisaría de Villa Cañás. Le imputan haber matado al hombre que fue a buscar tras acusarlo de una serie de robos.

Miércoles 24 de Junio de 2009

El subcomisario Claudio Carlos Blaser, quien el 31 de mayo de 2007 era jefe de la seccional de la localidad santafesina de Villa Cañás, empezó a ser juzgado en la ciudad de Córdoba acusado del homicidio de Víctor Juan Moyano, un empleado de supermercado de 33 años al cual fue a buscar hasta su vivienda de la capital mediterránea con una orden judicial y la imputación de ser el líder de una banda de asaltantes que operaba en el departamento General López. Al ser consultado por los integrantes de la Cámara 4ª del Crimen en la primera audiencia oral y pública del juicio por jurados populares, el ex policía se declaró inocente del cargo de homicidio agravado por el uso de arma y su condición de empleado policial que le achacan. Después, se abstuvo de responder preguntas. El juicio continuará a lo largo de esta semana y se espera que la sentencia, que podría llegar hasta la prisión perpetua, se conozca en los últimos días del mes.

El juicio a Blaser se inició después de que la Cámara de Acusaciones cordobesa desestimara un pedido de la defensa del ex policía santafesino y emitiera una resolución en la que no sólo sostuvo la hipótesis del fiscal de primera instancia, Marcelo Hidalgo, sino que también puso en duda el accionar de los seis uniformados de la vecina provincia que acompañaron al acusado en el procedimiento y que en un primer momento parecieron querer encubrir el accionar homicida de su par santafesino, hecho del cual fueron testigos privilegiados.

El hecho. El 31 de mayo de 2007, poco después de las 7 de la mañana, Blaser llegó a Córdoba junto al oficial subayudante de la santafesina Damián Hugo Hoppeler. Acompañado de seis efectivos de la división Robos y Hurtos cordobeses fueron hasta la vivienda de Cochabamba al 2700, en el barrio Yofre Sur de la capital mediterránea, para detener a Víctor Hugo Moyano, ex jugador de fútbol del club Instituto y por entonces empleado de un supermercado. Todos los agentes iban de civil y llevaban una orden firmada por el juez de Instrucción de Venado Tuerto, Hugo Perassi.

Al arribar, los policías fueron atendidos por la madre de Moyano, quien a esa hora ya se encontraba trabajando. La mujer, al ver la orden judicial llamó a su hijo y le pidió que fuera hasta la vivienda. Pero Moyano no alcanzó a llegar. Blaser lo mató de un balazo en el cuello tras interponerse al paso del Fiat Duna que conducía el cordobés, a metros del lugar donde iba a estacionar y delante de la casa de sus padres.

Desde entonces, familiares y vecinos de Moyano sostuvieron que el muchacho fue víctima de un caso de gatillo fácil y que fue asesinado sin que mediara peligro alguno para el policía santafesino. Además, denunciaron que tras el crimen un agente cordobés plantó un arma junto al cadáver.

Palabras cruzadas. Fuentes cercanas al fiscal de Instrucción Marcelo Hidalgo dijeron a LaCapital cuando ya había avanzado la investigación del episodio que existía "evidencia clara de que en este caso hubo un homicidio sin justificación". Y con ese argumento llegaron a la instancia del juicio oral.

Por su parte Facundo Trotta, a cargo de la defensa de Blaser, manifestó que "hubo una legítima defensa del agente", quien habría "disparado para evitar una agresión dirigida en su contra". El abogado manifestó que su cliente "realizó una acción defensiva" y remarcó que "dentro del auto se halló un arma de fuego".

En este orden, desde un primer momento el juez del caso, Esteban Díaz, desechó la hipótesis de la legítima defensa y la Cámara de Acusaciones (tribunal de alzada de la provincia) coincidió con esa visión ante la presentación hecha por el representante de Blaser. Es que no sólo hay 16 testigos que aseguraron en la instrucción de la causa que Moyano no estaba armado y que la pistola hallada junto a su cuerpo fue plantada por un agente cordobés, sino que también hay una pericia clave que indica que la vícitima estaba sentada frente al volante del Fiat Duna que conducía y que "hizo un movimiento defensivo hacia atrás cuando vio a Blaser efectuar el disparo mortal".

Testimonios. En ese marco, durante las audiencias del juicio no sólo serán importantes las declaraciones de los testigos civiles del homicidio (vecinos de Moyano que a la hora del hecho salían de sus viviendas rumbo a escuelas y trabajos) sino también las de los seis policías cordobeses que participaron del hecho.

"Fue un mocazo", dijeron los uniformados en el mejor lenguaje cordobés respecto de la acción de Blaser que derivó en el homicidio. Incluso, el jefe del operativo, comisario José Juárez, admitió haber estado cerca de su par santafesino al momento del disparo mortal y aseguró que no vio a Moyano con armas en sus manos.

Asimismo, el tribunal cuenta en sus manos con las actas de la reconstrucción del crimen ordenada por la propia Justicia. En esos documentos, uno de los agentes fue consultado sobre qué vio al acercarse al auto ya frenado y con Moyano muerto en su interior. Y dijo que desde su posición no pudo ver ninguna arma. Este policía, sostiene la fiscalía, podría ser quien plantó la pistola junto al cadáver.

Según Dante Leguizamón, colega del diario Día a Día de Córdoba, "el desafío de la fiscal de Cámara, Laura Batistelli, será sostener la acusación contra Blaser después de que tanto el fiscal de Instrucción como la Cámara de Acusación consideraron sospechosos el procedimiento, la muerte y el hallazgo del arma en el auto de Moyano". Por un lado, la representante del Ministerio Público tiene que ayudar a los jurados populares a determinar en qué circunstancias fue asesinado Moyano y, teniendo en cuenta que todos los policías involucrados en el operativo siguen trabajando en la fuerza cordobesa, resultará importante que durante las audiencias se conozca todo lo que ocurrió en la escena del crimen para poder al menos descartar que haya sido alguno de ellos quien, en el caso que haya sido así, plantó el arma en el auto de la víctima.