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Emiliano Spataro la rompió con la Duster en el Dakar

En 2011 el equipo de Allister Mc Rae, hermano del consagrado piloto escocés de rally Colin, extendió su proyecto de los buggies en Argentina y tentó a tres consagrados corredores locales...

Martes 21 de Enero de 2014

En 2011 el equipo de Allister Mc Rae, hermano del consagrado piloto escocés de rally Colin, extendió su proyecto de los buggies en Argentina y tentó a tres consagrados corredores locales para la 3ª edición del Dakar en Argentina. Y a esos simpáticos autos, muy queridos porque llegaron a fabricarse en el país para andar por las dunas en los 60, le hicieron los honores nada menos que Norberto Fontana, Juan Manuel Silva y Emiliano Spataro, todos con títulos en el automovilismo nacional. Y fue el bonaerense de Lanús, el actual piloto de Renault en Súper TC 2000 y que ahora pasó al Lincoln Sport Group en el Turismo Carretera, dos veces campeón de Top Race y uno de Súper Turismo Sudamericano, el que más brilló. Fue el segundo argentino mejor ubicado en la categoría reina, 37º en la general, y empezó su historia en la carrera más dura del mundo. Y culminó su cuarto Dakar sobre las montañas de Illapel, en la zona de Coquimbo, y empezó a recoger los frutos de la experiencia, brillando con una Duster made in Argentina. Su objetivo era estar entre los 20 primeros y llegó 14, siendo el mejor argentino dentro de la "categoría" No-Mini, donde estuvieron Orlando Terranova y Federico Villagra. Un broche brillante para un piloto que además siempre metió mano en la mecánica del auto.

"A mí me gusta correr, no participo para llegar", le había dicho en el descanso de Salta a Ovación. Y en este Dakar lo demostró claramente. En 2012 ya compitió a bordo de una camioneta más segura, la VW Amarok y terminó 60. Y el año pasado se subió a una Renault Duster y mejoró mucho, cuando abandonó en la etapa 12 mientras marchaba 24. Ahora superó todo. "El Dakar lo preparé desde hace nueve meses prácticamente. Trabajamos mucho en la organización y en el auto, porque sabíamos que iba a ser una carrera muy difícil, con muchos kilómetros de competencia, muchos más que en los anteriores y la mayoría en Argentina, algo que no se estaba dando", analizó. "Y fue más duro en nuestro país porque en Chile no hizo el mismo calor. Pero sorteamos todos los escollos, la Duster funcionó bárbaro y acá estamos, muy contentos. Fue realmente excelente para nosotros".

—¿Qué motiva a un piloto habituado a correr en pista a este tipo de carreras?

—A mí siempre me gustó el rally. De chico aprendí a manejar ese tipo de autos. Pero más allá de eso el Dakar es una carrera única, la más dura del mundo para autos y pilotos. Es un desafío que siempre es lindo afrontar y la verdad es que te hace como volver a arrancar, a aprender todo otra vez. El primer Dakar lo empecé sin saber nada, sin tener ningún conocimiento de lo que era la carrera y la navegación, ni de las cosas que podían pasar. Es un reto muy distinto a lo que estoy acostumbrado y es lo que me entusiasma cada vez más en seguir y mejorar. Como ahora, que tuvimos un auto muy confiable, que no se rompió nada y que por eso me permitió acelerarlo.

—¿Volverías a correr en el buggy del primer Dakar, sin siquiera parabrisas?

—Ni en pedo (risas). No me arrepiento de haber corrido con el buggy, pero no lo volvería a hacer. Fue una experiencia durísima, terrible, pero la verdad que las anécdotas más divertidas las tengo con ese auto.

—Lo que sí habrá sido extraordinario fue llegar con el buggy a la meta en Baradero.

—Increíble, nunca me imaginé que podía llegar con el buggy y lo hicimos. Fui segundo en mi categoría y muy lindo el cariño de la gente cuando arribamos a la meta. En su mayoría los Dakar que corrí fueron lindos, con los problemas típicos de este tipo de competencia.

—Ya sos un piloto con experiencia Dakar.

—Me falta aprender muchísimo. Si me comparo con los especialistas me falta un montón. Si me comparo con el nivel de los pilotos argentinos, excepto Terranova o Alvarez, me considero que estoy un paso adelante de los demás.

—La Duster fue mucho más noble que en 2013.

—El auto ya funcionó bien en la anterior edición y la mejoramos bastante para esta. Cambiamos el sistema de refrigeración de los radiadores de agua y aceite, del diferencial central y la caja también. Aerodinámicamente lo modificamos, como la distribución de pesos. La verdad es que lo cambiamos mucho. Es muy bueno a nivel nacional y aunque nos falta para equipararnos a los europeos, estuvimos a la altura y estoy muy feliz por eso.

—¿Qué es a esta altura el Dakar para vos?

—Siempre es un reto. Es una carrera que tiene muchas cosas imprevisibles y hace que el desafío sea gigante. Y cuando termina así, mucho mejor.

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