Emergencias y estructuras
Emerger significa salir a la superficie, en las situaciones de emergencia, todo emerge y entonces queda en evidencia la ineptitud de los responsables institucionales, la codicia de los que lucran con las necesidades colectivas...

Martes 30 de Junio de 2009

Emerger significa salir a la superficie, en las situaciones de emergencia, todo emerge y entonces queda en evidencia la ineptitud de los responsables institucionales, la codicia de los que lucran con las necesidades colectivas, las miserias materiales y morales con las que convivimos cotidianamente y frente a las que la indiferencia e indolencia inducidas naturalizan las iniquidades e injusticias. En efecto el sistema económico y social en el que vivimos, basado en el egoísmo y la competencia, sabotea de continuo a la solidaridad y potencia el aislamiento. Y entonces, ante las catástrofes y emergencias, aparecemos como inermes e impotentes. Pero cómo, si la evidencia de los males en ciernes estaban allí. Veamos, desde hace décadas los sistemas de saneamiento son obsoletos, la desatención de las condiciones básicas para una vida digna para las mayorías es motivo de propaganda política pero los intereses creados pueden más y todo se posterga para más adelante. Las situaciones de emergencia todo lo desnudan, la fragilidad institucional, la endémica corruptela funcional a la dominación, la manipulación informativa. Queda en evidencia cuál es la verdadera inseguridad, no la relacionada a las propiedades materiales, sino la que tiene que ver con la vida y la muerte, con los cuidados de la salud pública. La verdadera vulnerabilidad a la que estamos sometidos gracias a estructuras sociales injustas. Ya en el siglo XVIII, Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe, dejó un testimonio interesante en su "Diario del año de la peste", crónica magistral de las epidemias europeas. En la pasada centuria Albert Camus, con su novela "La peste", muestra cómo de pronto surgen los abnegados dispuestos a toda solidaridad y los miserables que lejos de contribuir a tender redes solidarias especulan con sus investiduras patéticas. Las pestes, las epidemias y las pandemias no deben incitarnos al pánico sino a las acciones colectivas, solidarias, altruistas y también a la reflexión acerca de la verdadera importancia de las formas de organización social que preserven de la destrucción de la vida y no que la potencien.

Carlos A. Solero, casolero_1@hotmail.com