Miércoles 02 de Octubre de 2013
Se está tratando en el Congreso la ley de emergencia económica. El país está en “emergencia” según el gobierno y es tan amable que nos lo recuerda desde hace años. El ciudadano común, el que banca con sus magros ingresos salariales el inmenso gasto que ocasionan gobernantes que ganan salarios que les provocan hipo, debe acatar la ley y rebuscársela con las dádivas de los paupérrimos planes sociales. Sin embargo, ese pueblo bonachón y generoso solicita que se explique por qué la hija de la presidenta, Florencia Kirchner, realiza continuos viajes aéreos acompañada por sus amigas con “gastos VIP”. Es decir, con todo pago. En este país el que ocupa un cargo público, aún de alto rango, no puede echar mano a los fondos del erario público, porque sería apoderarse de lo ajeno. Además debe “entender” que el que cobra un sueldo del Estado es un empleado estatal. El poder es una definición que estos privilegiados inventaron para que nadie les pida explicaciones. Es tan enorme lo que cobran por pasear o por hacer política que bien podrían ocupar esa elevada masa salarial para pagarse cada uno sus gastos. Es el modo apropiado para acatar la ley de emergencia económica. Seguramente que se medirían muy bien de no dilapidar viciosamente el dinero del pueblo.
Sarah Baxtell / DNI 12.306.110