Emboscaron a un adolescente debajo de un puente y lo mataron a balazos
Juan Ezequiel Acosta tenía 16 años. Sus vecinos coinciden en que era un buen chico pero ignoran los motivos de su cruento asesinato

Martes 23 de Agosto de 2022

Juan Ezequiel Acosta, de 16 años, no pudo escapar la madrugada del lunes de las balas que tal vez no fueran para él. La duda sobre la posibilidad de que los atacantes lo hayan confundido con su hermano es que Juan era un buen chico, según contaron sus vecinos de Pampa al 7300, en barrio Belgrano, pero cuando estaba bajo efectos de pastillas psicotrópicas “se perdía, no era la misma persona”.

“Era un buen pibe, el mejor de los dos que vivían acá con la madre. Su hermano roba hace mucho por el barrio, pero Eze quería trabajar, aprender un oficio. Pasa que empastillado no era él y por ahí se mandó una en ese estado y lo vinieron a buscar”, contó un vecino que lo conoce desde niño.

Los motivos que desembocaron en el crimen del chico hasta ayer se desconocían. Sí se supo que a Eze lo fueron a buscar a su casa, no pudieron matarlo allí y media hora después sus asesinos lo encontraron debajo del puente de Pellegrini y Guatemala donde lo acribillaron a balazos.

Según testimonios de vecinos, dos personas se acercaron a la casa de Pampa al 7300 en una moto del tipo ciclomotor y al llegar dispararon varias veces contra las chapas de la vivienda en la que el chico vivía junto a su madre y un hermano mayor. El chapón que oficia de puerta de acceso a un pequeño patio y a dos habitaciones de chapas, cortinado y madera, presentaba tres orificios de bala, resultado del ataque de la madrugada del lunes y de otro atentado de hace un mes.

Una vez que las balas atronaron en la esquina de Pampa y Nicaragua, Eze pudo escabullirse y de una forma aún desconocida llegó hasta el puente de Pellegrini y Guatemala, a unas cinco cuadras de su casa, donde comienza la autopista a Córdoba.

Eran cerca de las 2 y los pocos vecinos que viven en las inmediaciones del puente no estaban en la calle, sólo escucharon los tiros. Aparentemente el chico intentó esconderse y protegerse entre las gruesas columnas del puente, pero sin lugar para escapar cayó allí. Más tarde la policía secuestró once vainas servidas y una bala de plomo encamisada y deformada, por lo que se presume que fueron dos las personas que dispararon sus armas. En un paredón del puente se lee un epitafio: “Dari, gracias por los momentos vividos, te recordamos. Tus amigos”.

El crimen es investigado por el fiscal Alejandro Ferlazzo. Algunos vecinos describieron a los tiradores como dos personas a bordo de un ciclomotor que cruzaron al chico debajo del puente. Los disparos fueron al abdomen y la espalda de Eze.

Complejidad

La tarde del lunes no había nadie en la casa, casi una tapera. “Están velando al Eze en un (departamento de un) Fonavi que les prestaron”, dijo un vecino. Al preguntar en el barrio por la familia de Acosta se develó una situación compleja.

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Juan Ezequiel Acosta vivía con su madre y un par de hermanos en La Pampa al 7300

“Son chicos que casi nacieron acá. Iban por los negocios a pedir comida y los vecinos les dábamos ropa, comida que hacíamos de más y hasta juguetes. Ahora el más grande entra a las casas de los mismos vecinos y les roba”, contó un hombre que hace años camina esas calles.

“Era un chico bueno. En la familia eran cinco, pero la madre tiene problemas de alcoholismo y drogas. Los hermanos más grandes se fueron y tienen una vida de trabajo y en el barrio quedaron dos. Eze tenía hasta tercer año hecho y quería aprender un oficio. Se torció hace un año, antes ni fumaba, pero ahora tomaba pastillas y se descabezaba. Dicen que se mandaba muchas cagadas”.