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"Ellos saben dónde están nuestros familiares desaparecidos"

Lo afirmó una de las víctimas de la dictadura que ayer testimonió en el juicio oral por la causa Guerrieri II que se lleva adelante en el Tribunal Oral Federal Nº 1 de Rosario.

Sábado 24 de Agosto de 2013

El juicio oral por la llamada causa Guerrieri II continuó ayer en el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario con el testimonio de los hijos de desaparecidos y querellantes Sabrina Gullino, Pablo Del Rosso y Fernando Dussex.

El tribunal, integrado por los jueces Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros, enjuicia a los ex militares Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Daniel Amelong, Marino González y Joaquín Gurrera, y a los ex personal civil de Inteligencia (PCI) Walter Pagano, Eduardo Costanzo, Ariel Porra, Alberto Pelliza, Ariel López, Juan Cabrera y Carlos Sfulcini, por crímenes en centros clandestinos de la zona, bajo la órbita del Destacamento de Inteligencia 121.

Sabrina Gullino, hija de los desaparecidos Tulio Valenzuela y Raquel Negro, y de cuyo hermano mellizo se desconoce aún su paradero, es querellante en la causa y ayer relató al tribunal la reconstrucción de su historia personal a partir de la restitución de su identidad, en noviembre de 2008.

La joven nació en Paraná, dónde había sido llevada a dar a luz su madre, que estaba cautiva en el centro clandestino Quinta de Funes, por donde también pasó su padre. Luego de nacer el grupo de tareas que comandaba Pascual Guerrieri y Daniel Amelong, hoy imputados, la dejaron en la puerta de un convento de Rosario y luego fue adoptada legalmente por la familia Gullino, de Ramallo.

En un juicio realizado en 2011 en Paraná se pudo saber que el hermano mellizo de Sabrina nació con vida, pero se ignora su destino y es buscado por sus familiares.

"Nacimos entre el 3 y 4 de marzo del 78; el hospital de Paraná no estaba preparado para un nacimiento múltiple. Las enfermeras dicen que los dos bebés estaban ahí internados, que les pusieron Soledad y Facundo. El bebé estaba mal. Hicieron una derivación al Instituto de Pediatría de Paraná, se pudo saber que hubo un sumario, figura el ingreso por separado con diferencia de días, figura el ingreso de Soledad López y de NN López. Todo esto lo traigo para ver cómo fue la complicidad civil en la dictadura; los médicos dicen no recordar. Es una manera de impunidad o silencio, no sé qué quieren ocultar", detalló Sabrina.

"Lo que está bueno para recalcar de estas instancias de reconstrucción de justicia, del juicio de Paraná nos dimos cuenta que el melli no había fallecido como dijeron los militares. Sabemos que pasó por esos dos lugares. Yo pensaba: es la tercera vez que atestiguo por delitos de lesa humanidad a estos personajes que están acá atrás (por los imputados) y otros que lo están mirando por TV, ellos saben dónde está mi hermano. Es así de simple, uno está tan cercano a que se haga un clic y esto cambie", reclamó.

Luego añadió: "Mi hermano es un desaparecido con vida, no lo puedo llamar por teléfono, no puedo saber de él, por más que después reconstruya su vida, mi hermano no lo sabe. Ellos son los responsables y nosotros somos los responsables de que se sepa, de encontrar a todos los chicos que faltan encontrar. Todos somos responsables".

La jueza Lilia Carnero le preguntó sobre si "saber tu identidad significó un cambio en tu subjetividad, qué te trajo aparejado", a lo cual Sabrina graficó que "es un cambio muy profundo y también es la ansiedad de saber que durante 30 años te faltó el primer capítulo de tu historia".

Luego fue el turno de Pablo Del Rosso, hijo de Stella Hillbrand (desaparecida) y Domingo Del Rosso (asesinado). El integrante de Hijos y querellante en la causa nació en 1974 y relató sus primeros años de vida en el cual sus padres debían soportar la persecución política de la dictadura. Del Rosso fue capturado en febrero de 1977 y ese mismo mes apareció asesinado en Rosario como víctima de un enfrentamiento fraguado.

Recuerdo grabado.En agosto de 1977 fue secuestrada Stella Hillbrand, quien estaba junto a su hijo Pablo. Ayer relató al tribunal que "a pesar de haber pasado 36 años, lo tengo grabado, es el último recuerdo que tengo de mi vieja. Me acuerdo que estábamos en el auto, un Fiat 128 amarillo, nos detuvimos en un negocio que tenía puerta de dos hojas separadas. Mi vieja se baja a comprarme un pizarrón y tizas, yo estaba en el asiento de acompañante, mi vieja vuelve al auto trayéndome el pizarrón, se olvidó las tizas, vuelve a salir del auto e ingresa nuevamente al comercio. Cuando sale la segunda vez, la interceptan con un auto. Estoy casi seguro que era un Torino rojo. Se bajaron unos 4 ó 5 hombres y la subieron al auto. Es la última imagen que tengo de ella".

Añadió que uno de los secuestradores "se sube a mi auto con una pistola, le pido que no me maten y me dice que estaba descargada. Es la última imagen que tengo, me quedó que en la cuadra de atrás había un paso a nivel".

Luego señaló: "A mí me llevan a la seccional de mujeres o de niños que funciona o funcionaba en Rosario. Tengo la imagen de mujeres, de dos mujeres lavando pañales de tela en dos piletones de cemento, recriminándome en cierto punto que había ensuciado yo esos pañales, quejándose de esa situación. Recuerdo cuando me recupera mi abuelo, estaba en ese lugar jugando en el piso con unos autitos, lo reconocí y lo abracé".

También aclaró que fue encontrado por sus abuelos por una motivación propia de sus familiares, sin que interviniera autoridad alguna en dar con ellos. También aportó un recorte del diario El Litoral, de la época, que daba cuenta de un operativo donde resultó muerto su padre.

Abogados de las querella solicitaron al tribunal que "por ser muy probable que haya estado en la comisaría de menores en la sección femenina, solicitamos se pida el libro de ingresos y egresos de agosto y septiembre de 1977".

Por último declaró Fernando Dussex, hijo de su homónimo desaparecido. "El 8 agosto de 1977 mi padre iba a una reunión, mi madre no, porque tenía que llevarme al pediatra. Mi padre no vuelve, y por datos que van apareciendo sabemos que fue secuestrado", relató.

Respecto a la investigación, señaló que "se publica el libro Recuerdos de la Muerte, asociando eso con una serie de cartas que mi padre puede sacar estando secuestrado, podemos inferir que la persona Juan Dussex que refiere (el autor del libro) Miguel Bonasso se trataba de mi papá".

Respecto a otras fuentes donde fuimos adquiriendo datos, destacó el testimonio de Costanzo, quien "al terminar nos dijo a mi madre y a mí: «Pregúntenle a Guerrieri y a Fariña, ellos saben dónde están tus padres»".

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