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Elevan a perpetua la pena de un policía condenado por un crimen

Raúl Lacuadra había apelado la sentencia de once años y medio por matar a Guillermo Ramírez en 2010. Pero la Cámara la aumentó por considerar que actuó abusando de su función.

Martes 03 de Marzo de 2015

El policía Raúl Alberto Lacuadra había sido condenado en un juicio oral a 11 años y medio de cárcel por matar a Guillermo Ramírez en 2010 durante un turbio procedimiento en Roldán. Disconforme, apeló la sentencia pidiendo que se encuadraran como legítima defensa los diez balazos que disparó al auto de la víctima. Esperaba una rebaja y con esa expectativa llegó ayer a una audiencia para conocer el fallo. Pero lejos de aceptar su planteo, la Cámara elevó la pena a prisión perpetua por cometer el crimen abusando de su función policial.

La audiencia fue tan fugaz como impactante. El camarista Adolfo Prunotto Laborde leyó de corrido los cinco renglones finales del fallo en el cual, junto a sus pares Guillermo Llaudet y Otto Crippa García, encuadró el caso como un "homicidio calificado cometido en el ejercicio de sus funciones". Los fundamentos de la sentencia se dieron a conocer luego por escrito a las partes. "No estoy conforme. Voy a analizar los argumentos y presentar un recurso de inconstitucionalidad", dijo la defensora oficial Beatriz Antelo.

Juicio. Lacuadra fue juzgado en junio pasado por el crimen de Ramírez ocurrido el 19 de septiembre de 2010. El hombre de 32 años estaba procesado por privación de la libertad y portación de arma porque el 6 de junio se había atrincherado en una casa de Roldán con sus dos hijas para realizar reclamos a su ex esposa.

A principios de ese año había denunciado a cinco policías por "mejicanear" a ladrones y narcos de Roldán, lo que aportó a su muerte un condimento aún más oscuro. Pero más allá de las conjeturas, el juicio no consideró probada la conexión entre la denuncia y su homicidio. Ahora, los camaristas consideraron el conocimiento previo que tenían de él los policías como un elemento que agrava el accionar de Lacuadra.

El crimen ocurrió cerca de la 23. Lacuadra trabajaba en el Comando de Roldán y esa noche patrullaba junto a Cristian P. En el cruce las rutas 9 y A-012 pasó un Peugeot 504 blanco "a alta velocidad y sin patente" y lo persiguieron hasta Maíz y ruta 9, a unas cuadras de la casa de Ramírez. Al volante iba Guillermo "Willy" Ramírez y en el asiento trasero su hermano Marcelo.

Lacuadra le exigió al conductor que se bajara. Ahí apareció otro hermano de Willy, Jorge, que esperaba el colectivo en una garita y vio el auto. Este tuvo un roce con Lacuadra, que hizo diez disparos, ocho de ellos impactaron en el auto. Uno atravesó la luneta y perforó el cráneo a Willy. Marcelo huyó corriendo.

El policía alegó haber actuado en legítima defensa al ver que Marcelo sacaba un arma de una mochila. Algo "difícil de aceptar" para los jueces José Luis Mascali, Alejandra Rodenas y Héctor Núñez Cartell. "Cuanto mucho pudo haber disparado una o dos veces, pero no ocho", evaluaron entonces, y condenaron a Lacuadra por homicidio agravado por uso de arma. Entendieron que no hubo abuso de la función policial desde el comienzo sino que el procedimiento comenzó de manera justificada y se desvirtuó.

El fallo fue apelado por todas las partes. La fiscal María Eugenia Iribarren pidió perpetua por la función policial. Y su pedido prosperó.

Prunotto Laborde descartó la legítima defensa porque "una falta de tránsito no justifica la violenta conducta de Lacuadra". Para Llaudet, que el policía conociera a los Ramírez y usara su arma reglamentaria amerita el nuevo encuadre. "Advirtió en la noche y en un lugar aislado la presencia de la víctima", dijo Llaudet, para quien "el conocimiento previo, sus potenciales diferencias personales y la precariedad reglamentaria en que conducía" Ramírez fueron el contexto de "un abusivo despliegue de la calidad de personal policial" del acusado.

Lo mismo resaltó Crippa García, para quien el uniformado se aprovechó de su actividad para atacar a personas conocidas. "No puede haber otra razón para el despliegue armado, consciente y voluntario que culminara con la muerte de Ramírez", concluyó.

Agravantes de gatillo fácil

La condena al policía Raúl Lacuadra fue elevada a prisión perpetua porque, para la Cámara Penal, el crimen ocurrió en el marco de un abuso de sus funciones policiales. El tribunal cambió la calificación por la de “homicidio calificado cometido en el ejercicio de sus funciones”, delito comprendido en el artículo 80 e incorporado al Código Penal en la reforma Blumberg.

Para el juez Otto Crippa García, la figura se aplica en este caso porque hubo “un dolo propio y específico del actuar de un miembro de la fuerza de seguridad. No puede dejar de resaltarse que la razón de la agravante fue la consideración de circunstancias de las calificadas como de «gatillo fácil»”, recordó. Señaló que la figura pretende “sancionar más gravemente a quienes la sociedad por vía del ejercicio de la fuerza encomienda y prepara para la protección de los ciudadanos”. Por esto, “quienes actúan de manera indebida atacan al Estado mismo”.

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