Miércoles 10 de Junio de 2009
A escasos días de elegir representantes legislativos la sensación que se percibe de la ciudadanía es de hastío e indiferencia. El aparente entusiasmo sólo se manifiesta en la pantalla de los televisores a través de un debate vacío de contenido pero abundante en insultos y acusaciones. Recientemente un popular programa de noticias con humor demostró la carencia de programas en todo el espectro político partidario o más bien de alianzas y coaliciones . No se vislumbra una idea o proyecto que aliente la esperanza de los electores. El conjunto de la oposición tiene como caballo de batalla la inseguridad, como si fuera que la suma de los actos delictivos del presente fueran a desaparecer definitivamente en el futuro inmediato por el hecho mágico de aumentar algunas bancas en ambas cámaras del Congreso. Los que no comemos vidrio entendemos que el problema es demasiado complejo para ser resuelto por los políticos exclusivamente con discursos de barricada o mensajes apocalípticos. El gobierno, por su parte, sufre una increíble anemia de comunicación que le impide demostrar a la gente lo bueno que se ha hecho. Es probable que su gran error haya sido no plantearse oportunamente una Ley de Radiodifusión que mermara el poder de los grupos mediáticos que hoy ejercen el control social merced a la ley de la dictadura militar benefactora del monopolio informativo.
Oscar Mario Ventura, omarvent@gmail.com