Viernes 20 de Febrero de 2009
El gobierno de Chile evacuó ayer a más de un centenar de personas que había regresado al destruido pueblo de Chaitén, por un fuerte incremento en la actividad del volcán del mismo nombre, y pidió retirarse de la zona a los pobladores que se niegan a abandonarla.
El volcán Chaitén entró en erupción en mayo del 2008 y obligó a evacuar a más de 7.000 personas, por la expulsión de cenizas (que cruzaron hasta Argentina) y el desborde de ríos que destruyeron casi todo el poblado.
Sin embargo, decenas de personas, que antes vivían en el pueblo, han optado por reinstalarse allí sin hacer caso a las advertencias y muchos de ellos se negaron a abandonarlo ayer, pese al recrudecimiento de la actividad volcánica, tras una fractura en el domo del volcán.
El ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, informó que quienes permanecen en el lugar "deberán correr con los riesgos por su cuenta".
"No podemos seguir arriesgando ni el dinero de todos los chilenos ni las vidas de los trabajadores públicos protegiendo a algunos que no quieren ver la realidad", agregó Pérez Yoma.
El volcán tiene una fractura de un kilómetro en el domo, con evidentes señales de colapso y gran emanación de gases y rocas encendidas. De producirse lluvias intensas sobre el volcán, podrían generarse aluviones de magnitud. l (Reuters)