Miércoles 29 de Abril de 2009
Gustavo era chaqueño, de la localidad de Santa Sylvina. Llegó a Rosario hace 7 años, traído por su tío Carlos. Desde entonces vivió en el barrio ubicado al oeste de 27 de Febrero y Circunvalación. Ema, como lo conocían en casa, o Chaque, para sus amigos, militó la ilusión de ser el número 5 de River Plate hasta que una lesión lo colocó detrás de una panadería de Mendoza y Cafferata.
El viernes pasado Ema trabajó desde las 14 hasta pasadas las 22. Una hora más tarde estaba durmiendo en su casa de Pasaje B al 2800 (misma altura de 27 de Febrero). "A la 1.30 del sábado vino uno de sus amigos a buscarlo para que fuera a tomar una cerveza en la casa de otro amigo", explicó Jessica, otra de sus primas.
El pibe se fue junto a Matías Sánchez, un agente policial de 23 años que vive a una cuadra de su casa. Los jóvenes se juntaron en un domicilio de Daneri al 2800. Al lado de esa casa, en la vivienda de otro empleado policial de 39 años que trabaja en una subcomisaría de zona sur, se festejaba un cumpleaños.
Una broma.
Ahí entró en escena Carulo, primo de Gustavo Emanuel, quien defendió al agredido y sentó de un trompazo al Paraguayo. "Entonces esta mujer —por Silvana G.— llamó a otros tipos por celular y cayeron varios en una camioneta Peugeot 504 blanca y dos motos. Estaban como locos. Tenían ganas de pegar y los salieron a buscar. Ella fue la que le dio la cuchilla a uno de esos tipos", relató Yamila. Cuando lo vieron a Carulo, lo corrieron. "Mi hermano corrió y se encontró con Ema y Matías Sánchez, que venían de comprar cerveza. No les dieron tiempo a nada. Los atropellaron, los molieron a palos y el Paraguayo lo apuñaló a mi primo. Le dio en el piso tres puñaladas en el muslo y una le rompió la arteria femoral", rememoró Yamila.
Detenidos.
Por el hecho, efectivos de la comisaría 32ª y la Brigada de Homicidios detuvieron a Silvana G., a Alexis Mafalda E., de 19 años, y a Rodrigo B., de 22.
"Era mi amigo desde hacía 6 años", dijo Sánchez acerca del Chaque. "Yo ví cómo le clavaban las puñaladas en el piso. Un rato después, nos llevaron al Heca y a Ema la pusieron en la camilla de al lado. Ahí ví cómo se moría y los médicos le hacían las maniobras de reanimación para sacarlo. Nunca voy a olvidar esas imágenes", agregó el testigo.