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El viernes se inaugura el sector de uso más público de la terminal

Boleterías, plataformas, locales comerciales y áreas de espera ya están a nuevo. Para diciembre prevén terminar con el 20 por ciento restante.

Lunes 30 de Septiembre de 2013

Aunque todavía falta terminar un 20 por ciento de las obras sobre el sector más próximo a Cafferata, la Estación de Omnibus Mariano Moreno inaugurará el viernes próximo el sector más funcional para los viajeros: 48 boleterías, 45 plataformas, el patio de comidas y locales comerciales, dos módulos de sanitarios y el servicio de climatización y wifi en las áreas de espera. El resto de los trabajos se extenderá hasta diciembre, lo que llevará el plazo de ejecución a más de tres años, el doble de lo presupuestado inicialmente. La idea es que para las próximas vacaciones de verano Rosario tenga, finalmente, una terminal modelo.

Esta semana se trabajará a máxima velocidad para que el viernes puedan quedar formalmente habilitados los nuevos sectores y aquellos que fueron remozados, como las plataformas a las que llegan y de las que parten, cada día, unos mil coches, indicó ayer el presidente del consejo de administración de la estación, Orlando Debiasi.

De hecho, al margen del amplio sector que todavía queda oculto por grandes superficies de nailon negro y en los que el funcionario aseguró que se seguirá trabajando en techos, cielos rasos y pisos hasta diciembre, ayer también podían verse aún algunas áreas en obra o con vallados provisorios en el perímetro que se habilitará el viernes.

Locales comerciales, tramos de tabiques vidriados, puertas y cartelería parecían esperar todavía terminaciones y ajustes.

Pero después de más de tres años desde que se iniciaron las obras, que se habilite finalmente la mayor parte del sector por el que transita alrededor de un millón de pasajeros al mes parece una buena noticia. Para el titular de la terminal, la extensión de los plazos resulta, finalmente, algo razonable (ver aparte).

Alto tránsito. Este último fin de semana la terminal mostró un movimiento "extraordinario", comparable con los que incluyen feriados: Debiasi calculó que en vez del promedio diario de 50 mil personas, el sábado y domingo pasaron por la estación unas 80 mil.

Y, de hecho, en una recorrida que realizó La Capital se vio a gran cantidad de gente utilizando los nuevos servicios.

En los locales gastronómicos, por ejemplo, muchas mesas estaban ocupadas por pasajeros. Y cientos de personas esperaban la llegada de sus colectivos sentadas en el iluminadísimo sector de espera, que ahora tendrá climatización y wifi. Por la farmacia, el maxiquiosco y varios otros negocios de regalos la gente circulaba como por un paseo.

Dos módulos de baños revestidos de venecitas rojas (con dieciséis sanitarios cada uno, ocho por sexo, incluyendo instalaciones para discapacitados) también se encontraban ya en pleno uso, al igual que las 48 boleterías.

Las obras (que también incluyen estacionamiento para 200 vehículos, ampliación de locales comerciales y el cambio de pisos y techos en el sector que aún falta terminar) insumió hasta ahora una inversión de 40 millones de pesos, 25 de los cuales desembolsó la Municipalidad y el resto los comerciantes y concesionarios privados. Debiasi no descartó que el presupuesto final pueda estirarse y llegar a 45 millones.

"Hay que señalar dos aspectos importantes: que todo se hizo sin un centavo que llegara de otra parte y que la obra se viene realizando sin suspender la operatoria de la terminal", destacó el titular del consejo.

Por ahora no está previsto comenzar a trabajar sobre la fachada patrimonial ni el entorno de la estación, pero las dos intervenciones para poner en valor el edificio figuran en una agenda a futuro.

Esta remodelación es la más ambiciosa que ha tenido el lugar, cuya piedra fundamental fue colocada en 1927, originalmente como terminal de ferrocarriles, aunque quedó inaugurada como estación de colectivos recién 23 años más tarde, en 1950.

En 1990 el Concejo privatizó la explotación de la terminal y tres años después el municipio la transfirió a la firma Acetomm, licitación mediante, encargada de remodelarla y explotarla comercial.

Pero esas obras se dilataron y, en medio de un escándalo y con intervención judicial, en 1998 se rescindió la concesión y la terminal volvió a ser gerenciada por el Estado, que reinició las obras.

En 2004, con Rosario a punto de convertirse en sede del III Congreso de la Lengua Española, la estación tuvo su última intervención de importancia (pintura interna y externa, cambio de mobiliario, sanitarios y un cerramiento sobre Castellanos). Hasta ahora, cuando la terminal volverá a verse renovada.

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