Sábado 23 de Octubre de 2010
Cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner vetó el 82 por ciento móvil a los jubilados demostró, en su soberbia, que sigue gobernando a espaldas de la mayoría ciudadana que la castigó con el voto y sigue gobernando para unos pocos, porque el veto es un abuso de poder anulando caprichosamente lo que decidieron los representantes parlamentarios. Todas las naciones del planeta cuando llegaron al fondo del pozo salieron eyectadas y se convirtieron en potencias. Tenemos a los EEUU después de la quiebra de la Bolsa en 1929, Alemania, Italia y Japón después de ser destruidas en 1945, al igual que el resto de Europa. Vietnam y Camboya luego de la atroz guerra que devastó sus países. Brasil, que antes era furgón de cola de la Argentina y hoy ya casi es una superpotencia. Sin embargo, con los argentinos esto no funciona. Cada vez que se intenta algo para mejorar al pueblo argentino sale una autoridad y lo impide, en este caso la presidenta Fernández de Kirchner vetando el 82 por ciento ciento móvil que mejoraría la vida paupérrima de más de 6 millones de jubilados. En vez de poner todos los recursos de que dispone el Estado para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, sólo los utiliza para mejorar el bienestar de los amigos del poder, sin importarle en lo más mínimo la suerte de 40 millones de habitantes. Y todo acompañado por el silencio de quienes deberían cuestionarle su comportamiento monárquico. En síntesis, cuando el argentino llega al fondo del pozo, en vez de pararse y pegar el salto, hace todo lo contrario, sigue escarbando y sus políticos abusándose del indefenso.
Alberto Seoane
albertoseoane@yahoo.com.ar