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El vecino y la droga

La ciudad de Rosario ha blanqueado su situación. La Región Rosario, en realidad, encontró la verdad en la tarde del 9 de abril, cuando llegó en helicóptero el coronel, médico y abogado Sergio Berni. A estar por notas periodísticas "sabe del tema".

Miércoles 23 de Abril de 2014

La ciudad de Rosario ha blanqueado su situación. La Región Rosario, en realidad, encontró la verdad en la tarde del 9 de abril, cuando llegó en helicóptero el coronel, médico y abogado Sergio Berni. A estar por notas periodísticas "sabe del tema". La verdad que encontró Rosario es que convivía con la droga. Desde esa tarde sin misterios. Todos lo supimos sin dudas. Berni lo hizo. El jefe de Berni es la señora presidenta. Cristina Fernández de Kirchner es la general en jefe de todas las fuerzas. Eso dice la Constitución nacional. El armado político del país lleva a suponer que nada, políticamente hablando, se hace sin su consentimiento en el gobierno que preside. Cristina lo hizo.

El vecino y la droga empezaron a conocerse a la luz del día y frente al periodismo. No fue posible negar algo. La señora intendenta, elegida por la gente, por los vecinos, debió sumarse a los paseos cotidianos del jefe de la ocupación militar en lucha contra el narcotráfico. Hizo bien la intendenta, la señora Mónica Fein administra un territorio que ha puesto en superficie lo que otros sitios del país niegan efusiva, compulsiva y convulsivamente. Lo niegan y es malo que lo hagan, el futuro se los reclamará. Aquí hay estadísticas claras y honestas y vicios tremendos, mundiales.

Se hace lo que se puede. Paseos, fotos y mociones de anhelo. Poco mas puede hacer la señora Mónica. No es militar ni es su competencia ser soldado activo de la guerra territorial. De la guerra de guerrillas ideológica sí. Toda voz que defienda a la narcosociedad es una voz a la que se debe enfrentar. Bienes personales, inmuebles, permisos de edificación, declaraciones al fisco, quejas de vecinos arrumbados por el desenfreno kiosquero del menudeo, son tareas que sí le pertenecen. Ojalá combata activamente. Hay espalda. Parece. Los hombres de su gabinete tal vez exageran, pero todo suma.

La ocupación territorial, reconquistar territorios perdidos era una necesidad perentoria. Las encuestas periodísticas, siempre parciales, sumaron un total inequívoco. Todos estamos de acuerdo con la llegada y el accionar de las fuerzas de ocupación que controlan el territorio e impiden la continuidad de un mal cuento, el desfachatado trueque de dinero por droga. Que no es lo único, sigue el paseo narco por el territorio y su conquista, que llega a la dominación territorial. El dinero de la droga festejaba los cumpleaños, los payasos de los sábados y las fiestas de quince. También las despensas de los referentes barriales. No hay hambre en sus territorios. Autos ostentosos y el código narco. la vida vale poco, la obediencia la salva, el que quiere dinero lo tiene. Súper obediencia debida. No hay dudas, eso es el Mal. Así hasta el 09/04/14.

Reconquistamos para el Bien el territorio que nos había quitado el Mal. Esta es la lucha del Bien contra el Mal. Iniciada abiertamente un miércoles de cenizas no deja de ser simbólico, por si alguien cree que recuperar territorios no lo es. Agregadito: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, en un documento de los Obispos, a mediados de diciembre de 2013 lo significó. Dios nos ampara. Los curitas contaron lo que vieron por años.

Costados excesivamente ideológicos de la sociedad remiten a la "cuestión militar". El buen uso de las palabras llega a este punto. Todas las fuerzas organizadas militarmente (pirámide, mandos, no objeción, obediencia debida, subordinación, jerarquías) son eso: fuerzas militares. Y aquí hay una guerra. El celo ideológico es eso. Excesivo celo.

El vecino convivió con los barras bravas dueñas de la droga y de la calle, con el policía distraído o pago para distraerse y los discursos políticos fuera de foco. ¿Cuánto tardaría en rendirse para siempre? Quedaban pocas señales positivas. Una de ellas la Fe.

Todas las iglesias tienen trabajo en barrio. Todas. Reconocerlas sería bueno, por parte de las autoridades civiles, como la señora intendenta. Reconocerlas públicamente. Defenderlas. Potenciarlas.

Solo la convicción puede ayudar en esta guerra. Los números de la economía no son favorables al Bien. Mirándolo empresarialmente una producción primaria barata, un proceso de industrialización totalmente probado, cadenas de distribución perfectamente aceitadas y lo ideal: demanda en constante crecimiento. Multiplicar el costo de fabricación por 5.000 o 10.000 veces la convierte en una empresa supereficaz. Claro que disminuiría esos márgenes que pagasen impuestos. Sucede con el alcohol y el tabaco. Y sigue la cirrosis y el cáncer de pulmón. Todo impositivamente claro. El lobby tabacalero está aprobado.

Además de la fe la otra arma es la Cultura. Por la Cultura se sabe del Bien y el Mal, de los beneficios del conocimiento. La instrucción trae exigencias. Más salud. Trabajo. Futuro para todos. Respeto a las leyes nuestras, no de la sociedad narco. Cuestionamientos, pedidos. Exigencias. Qué hacemos con esta herramienta no es una pregunta, es una advertencia. El vecino sabe que las fuerzas de ocupación no estarán para siempre. El 20 de junio está cerca. La presencia territorial de la administración de la Región Rosario no es transferible. Todos somos vecinos. Todos.

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