Jueves 11 de Diciembre de 2014
El pasado 1º de diciembre se conmemoró el Día del Ama de Casa, al cual se le ha dado muy poca trascendencia: pasando a ocupar su lugar las noticias tales como la jubilación de travestis o el sueldo, aguinaldo y vacaciones a los presos, lo cual me llena de vergüenza. El ama de casa, trabajadora incansable de más de doce horas diarias, que se ocupa de nuestros hijos, llevándolos a la escuela, al médico, a la práctica de un deporte y de cuidarlos cuando están enfermos. Que limpia la casa, va a la carnicería, verdulería o al almacén, hace la comida, cocina, plancha y cose la ropa. Si hay que ayudar a pintar, pinta. Si hay que cavar, cava. Si hay que cortar el pasto, lo corta. Todo esto los 365 días del año, sin salario, ni aguinaldo, ni vacaciones pagas. Vaya mi más sincero e interminable reconocimiento a todas las amas de casa, sostenedoras de la economía familiar y, sin ningún lugar a dudas, base del crecimiento de las diferentes civilizaciones a través de la historia.
Carlos D. Campagna
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