Martes 07 de Diciembre de 2010
Una de las acepciones de la palabra "ilusión" se corresponde con "alegría muy grande". Nosotros (docentes y alumnos de 1º grado de la Escuela Normal Nº 2) teníamos la ilusión de tomar un helado juntos para despedir el año lectivo en una heladería de reconocida marca (que se hizo famosa en Rosario por proponer un precio inferior al de la plaza para sus productos). Para ello, una docente había acordado con el dueño de la concesión de dicha marca un precio para cada helado de tres pesos. Ibamos a concurrir el 1º de diciembre en horas de la tarde. Los padres de los niños aportaron el dinero para dicha ocasión. Sorpresa fue la nuestra cuando al llegar a la heladería descubrimos que no se respetó el acuerdo y se nos exigió el valor de cuatro pesos por cada helado. Otra acepción de la palabra ilusión es "error del entendimiento que nos hace tomar las apariencias por realidades". Nosotras asumimos como real el acuerdo pactado. Sin embargo, las apariencias engañan. No pudimos disfrutar del helado. Nadie se hizo cargo de lo acontecido. Pedimos hablar con el dueño, y no fue posible. Una acepción de la palabra "triste" es "apesadumbrado". Así volvimos a la escuela. Un engaño (hacer creer al otro algo que es falso) de este tipo constituye una estafa, y dado que no hay documentos firmados que permitan reclamar formalmente, esta estafa es moral. Nosotras, docentes, enseñamos a los alumnos a respetar el valor de la palabra. Qué decepción que algunos adultos no lo hayan aprendido.
Andrea Girotti y Ana María Martínez (Maestras de 1º C y D, turno tarde)