Lunes 29 de Diciembre de 2008
Nuestro universo pudo surgir del colapso de otro preexistente. De confirmarse, se trataría en realidad de un "Big Bounce" o gran rebote.
El Big Bang no es la única noción del origen del cosmos compatible con la física actual. La denominada cosmología cuántica de bucles (loop quantum cosmology) está sumando argumentos a favor de una segunda posibilidad: que el universo emergiera del colapso de otro preexistente.
La teoría ha llegado ahora al punto de madurez necesario para hacer predicciones que pueden someterse a prueba experimental. De confirmarse, el cosmos no vendría de un punto de infinita densidad, sino de una sucesión de expansiones y contracciones tal vez eterna, sin principio ni final.
Gravedad cuántica. La gravedad cuántica de bucles es desarrollada por Abhay Ashtekar, Lee Smolin, Carlo Rovelli y otros físicos desde la década del 80. Su cualidad es que el espacio no es un continuo a pequeña escala: al igual que la materia y la energía; está formado por cuantos indivisibles si uno lo examina muy de cerca.
Cada uno de esos paquetes de espacio mide una magnitud inapreciable a las escalas habituales, pero suficiente para evitar las paradojas matemáticas de la "singularidad": espacio cero implica una densidad y una gravedad infinitas en el origen del universo, pero si el espacio no puede llegar jamás a ser cero, la gravedad tampoco tiene que ser infinita allí.
Eso permite a las ecuaciones de la gravedad cuántica de bucles explorar las regiones del pasado que estaban prohibidas para la relatividad de Albert Einstein.
Cuando Ashtekar y su equipo desarrollaron hace dos años unas detalladas simulaciones por ordenador del universo descrito por las ecuaciones de la gravedad cuántica de bucles, ocurrió algo inesperado, dice Ashtekar en el último número de New Scientist.
El científico esperaba observar la simulación correr hacia atrás en el tiempo, con el universo volviéndose cada vez más pequeño y denso en energía mientras se aproximaba a colapso en un punto de densidad infinita, el Big Bang. Pero, la simulación del cosmos rebotó y empezó a expandirse de nuevo.