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El único Topo santafesino es de Reconquista

Marcos Raffin es el único Topo santafesino. Juega de ayuda o de base, con el número 6. Mide 1.85 y calza 42. “Soy enano”, dice al retratarse en comparación con algunos compañeros que superan tranquilos el 1,90 metro.

Miércoles 15 de Abril de 2015

Marcos Raffin es el único Topo santafesino. Juega de ayuda o de base, con el número 6. Mide 1.85 y calza 42. “Soy enano”, dice al retratarse en comparación con algunos compañeros que superan tranquilos el 1,90 metro. Es uno de los 110 mil habitantes de Reconquista, ubicada 503 kilómetros al norte de Rosario (nada comparado con los 18.550 kilómetros que Los Topos deberán recorrer para viajar a Taiwán). Marcos nació en La Perla del Norte hace 31 años, juega al básquet desde los 12 e integra la selección desde el año pasado. Es hipoacúsico de nacimiento, usa audífonos, pero hizo toda la escolaridad primaria y secundaria en escuela común y se maneja sin vueltas con la discapacidad. “No atiendo llamadas porque soy sordo. ¿Me podés hacer la nota por face?”, propuso a Ovación a través de un mensaje por celular y aquí está su historia y su reclamo.

“Soy el único santafesino, ¿por qué es tan difícil que nos den una mano con todo el esfuerzo que hacemos, estoy cansado de golpear puertas, vergüenza me da, quiero entrenar, no pedir dinero”, confesó.

Marcos usa audífonos y sabe leer los labios, pero como dentro de la cancha no se permite usar aparatos de audición, no escucha nada, como todos sus compañeros. Entrena en el Club Adelante Reconquista, donde el gimnasio es gratuito. Su obra social (de Petroleros) le cubre todo el costo del audífono de 21 mil pesos y tiene trabajo (es empleado de ACA-YPF desde hace siete años). “O sea, necesito ayuda para competir representando al país, no para mi vida privada”, remarcó.

Admira a Andrés “Chapu” Nocioni, también santafesino (galvense), que actualmente juega de alero para el Real Madrid. Marcos dice que no oír dificulta el juego pero él y sus pares superan las dificultades, tanto en el deporte como en la vida, en la que muchas veces por las barreras comunicacionales se sienten como en China, lo que les juega a favor en este campeonato, dice Marcos irónicamente.

“Los oyentes en general nos gritan y no modulan, pero hay cosas que han mejorado, como los traductores de programas televisivos en lenguaje de señas, de todos modos mejor sería subtitular porque muchos sordos no manejamos bien este lenguaje manual”. Una sugerencia inclusiva de un Topo con todas las letras, dentro y fuera de la cancha.

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