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El Tribunal que juzga el triple crimen inspeccionó el predio de villa Moreno

Anoche los jueces, fiscales, querellantes y abogados de los acusados en la resnante causa estuvieron en el lugar donde el 1º de enero de 2012 mataron a Jere, Mono y Patom.

Miércoles 26 de Noviembre de 2014

El barrio de la villa Moreno se vio ayer movilizado por la inspección judicial que realizó el Tribunal que preside el juicio oral y publico por el Triple Crimen de Jeremías "Jere" Trasante, Claudio "Mono" Suárez y Adrián "Patón" el 1º de enero de 2012. Con esa medida, donde los vecinos y algunos testigos directos rememoraron las dolorosas sensación de la masacre, se cerró la etapa de pruebas y testimoniales, que ahora darán paso a los alegatos de cierre. El viernes está previsto que la fiscalía y la querella, en nombre de los familiares de las víctimas, expongan su conclusión, mientras que el lunes lo harán las defensas de los cuatro imputados: Sergio Gustavo "El quemado" Rodríguez, como autor intelectual y ejecutor de los disparos fatales, Daniel Alejandro "Teletubi" Delgado y Brian Ismael "Pescadito" Sprio, como coautores, y Mauricio Ezequiel "Maurico" Palavecino, como partícipe necesario.

"Justicia, justicia, justicia", retumbó en las calles como un grito desgarrador, de desahogo, impregnado del dolor lanzado por los vecinos, que se apiñaron sobre el alambrado de la canchita de fútbol del club Oroño donde sobre uno de sus bancos fueron asesinados de modo salvaje los tres militantes sociales.

En medio de un inédito operativo de seguridad con policías pertrechados con armas largas en todo el perímetro, los vecinos siguieron en con respeto y en silencio los pasos de los jueces Gustavo Salvador (presidente del Tribunal) y sus pares Ismael Manfrín y José Luis Mascali. A las 20.25 ingresaron al club desde Presidente Quintana por una angosta puerta de alambrado.

La recorrida por ese espacio y las calles que la circundan (Dorrego, Moreno, Presidente Quintana y Biedma) se hizo ante la mirada de una barriada humilde, donde los protocolos, la formalidad y el despliegue policial alteraron la dinámica cotidiana. A tal punto que muchos se sintieron intimidados y desde la vereda de sus casas pispearon con pudor el inusual movimiento.

De la inspección también participaron la fiscal Nora Marull, su par adjunto, Luis Schiappa y los querellantes Norberto Olivares y Jésica Venturi. Y los abogados defensores, Carlos Varela, Gabriel Navas, Fausto Yrure y Ignacio Carbone. Por ahí mezclado entre los vecinos estaba el Pitu Salinas, referente del movimiento 26 de Junio que, desde un primer momento, motorizó junto a los militantes barriales el reclamo por justicia.

Jueces, fiscales, y abogados pasaron junto al banco ubicado detrás de uno de los arcos donde mataron a Jere, Mono y Patom. Atravesaron la manzana hasta llegar a la plaza mirando y preguntado sobre las condiciones de iluminación al momento del hecho (alumbrado público) y las modificaciones actuales. Llegaron hasta Biedma, justo a la altura donde se habría parado la Renault Kangoo blanca en la que varios testigo señalaron ver que se trasladaron los agresores.

El grupo caminó hacia Dorrego por Biedma y volvieron sobre sus pasos. Ingresaron nuevamente al predio del club donde hay mesas de cemento y árboles. El juez Salvador tocó el banco de hormigón armado donde cayeron mortalmente las víctimas, y rozó con una mano el árbol ubicado detrás. Esa fue la escena del crimen, el lugar donde estaban sentados los 3 jóvenes.

Sin salir del predio, se metieron por un pasillo que desemboca en Dorrego. Antes se detuvieron en la casa de la señora que cuida el predio (testigo) y el día de la masacre encendió las luces de la canchita. De modo respetuoso Salvador le preguntó: ¿desde dónde observó señora usted a los atacantes?. La mujer señaló el pestillo y hacia donde dirigió la mirada ese día.

Luego salieron por calle Dorrego, donde se produjo un segundo fuego a un grupo de vecinos que festejaba el año nuevo en la puerta. En la vereda de esa casa fue herida Belén Y. Los jueces hilvanaban la teoría expuesta por las partes y lo relacionaban con el relato de testigos, circunstancias y perspectivas desde la cual dijeron identificar a los acusados.

Volvieron a salir del club. Retomaron Presidente Quinta y llegaron hasta Moreno para volver a ingresa a la plaza. Tanto Venturi como Olivares trataron de ubicarlos en el espacio y brindar referencias sobre la iluminación. Mascalli y Manfrín hicieron permanentes señalamientos a un secretario del Tribunal que tomaba nota. Y se interesaron especialmente por la ubicación que tuvo Marcelo Suárez (sobreviviente y testigo) para identificar a los agresores.

Luego se pararon en la vereda de la casa de Rocío V., otra joven que observó desde allí la fatal secuencia. Sobre la vereda y luego de pedir "permiso", proyectaron la vista hacia el banco donde estaban los jóvenes asesinados. Enseguida, siempre bajo una celosa custodia, caminaron hasta la ochava de Dorrego y Presidente Quintana. Allí terminó la recorrida, sobre las 21.10, luego de 45 minutos.

La recorrida no tuvo otra finalidad que inspeccionar los recovecos del espacio donde fueron acribillados Mono, Jere y Patom ese año nuevo a las 3.30 luego de ser sorprendidos por una banda de al menos seis personas que, con obscena impunidad, les descerrajaron disparos de metralla y de pistolas calibre 9 milímetros en busca de una errónea e injustificada venganza.

El viernes está previsto que la Fiscalía y la querella expongan sus alegatos finales, y el lunes próximo la defensa. Si el Tribunal lo dispone, ese mismo día podría dar lugar a las réplicas. A partir de allí, se contarán tres días hasta que el Tribunal de a conocer la sentencia final. Luego, tiene un plazo similar para hacer públicos los fundamentos del fallo.

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