Jueves 03 de Mayo de 2012
La ciudad de Leipzig, en el este de Alemania, tiene una población de 540 mil habitantes, casi la mitad de Rosario, y ha encontrado la manera de reducir los accidentes y muertos en las calles. La fórmula es sencilla: pocos autos en circulación.
Para lograr ese objetivo cuenta con una red de transporte público abrumadora. Tranvías y colectivos llegan a todos los puntos y se interconectan en la estación central o Hauptbahnhof desde donde, además, salen trenes para toda la región y el país.
Por otra parte, el uso de bicicletas está ampliamente extendido, como en otras ciudades europeas, y en todas las veredas o calles hay bicisendas perfectamente delimitadas y semáforos para los ciclistas.
A raíz del excelente servicio público de transporte y el uso de bicicletas, las calles de Leipzig no sufren embotellamientos de autos porque sencillamente no son muchos los que circulan. Es que en la mayoría de los casos no son necesarios, ni siquiera para distancias medias. Para llegar desde el aeropuerto al centro de Leipzig por ejemplo, hay trenes que demoran sólo 15 minutos y el pasaje cuesta 6 euros (36 pesos).