Viernes 03 de Julio de 2009
La recuperación de las célebres obras conmocionó a estudiosos del arte y del genio renacentista.
Antonio Forcellini, biógrafo y restaurador, afirmó que el autorretrato "forma parte de la tradición de Miguel Angel, y en este caso aparece de modo evidente el tormento que caracterizaba el ánimo del artista, como en cada personaje y en su obra".
"En cuanto al turbante con el que aparece tocado, se dice que Miguel Angel acostumbraba a protegerse del polvo con un turbante blanco cuando trabajaba", señaló el experto.
También precisó que el hecho de que se muestre a lomo de un caballo es normal porque "al prodigioso Miguel Angel le placía cabalgar".
El artista retrató a San Pedro en el momento en que, colocado al revés en la cruz, ésta era alzada por los soldados romanos. Miguel Ángel concentró su atención en la descripción del dolor y del sufrimiento del protagonista. Las caras de los testigos están contraídas en una mueca de horror, y parece que varios de los espectadores fuesen a morir.