Jueves 21 de Mayo de 2009
Me dirijo a los maestros de todos los niveles. No se ofendan, por favor, tomen conciencia. En esta época en que todo va tan rápido (tecnología, globalización) la mente del niño (en toda época) va al ritmo que cada uno tiene, sin dejar de "ser eficaz". Al contrario, sabemos que si tienen que pensar, eso lleva su tiempo y su ritmo, si no no sirve. Es como correr una carrera, ¿quién llega primero, el más rápido? Pero para eso hay que prepararse, esforzarse y aprender de los errores. Luego sí, se puede llegar, pero lleva un proceso. Por favor, no se lo quitemos a los niños, no son Einstein, salvo algunas excepciones. Son niños, respetemos sus tiempos y el de lógicamente ir a aprender, estudiar, cumplir con sus obligaciones. Que no sea una tortura como está resultando y no sólo para ellos, sino también para todos los padres. Es que los padres no estudiamos para ser maestros; sin embargo, llegamos del trabajo y hay que ponerse junto a ellos a explicarles, enseñarles lo que los maestros no hacen (lógico, están desbordados, hay muchos niños, pero ni ellos ni nosotros tenemos la culpa). Por favor, que ir a aprender con sus lógicos errores (para eso van al colegio a aprender) no se transforme en algo masoquista para todos. Con los padres que me encuentro o converso de cualquier institución donde mandan a sus hijos me dicen que también reniegan. "Les dan mucho, todo de golpe, sin asimilar el conocimiento y siguen avanzando. El que avanza y entiende, bien, y el que no, se embromó", expresan. Los estresamos por el ritmo que se lleva, sin siquiera poder disfrutar (además de las obligaciones) del juego, tan importante en la etapa de la niñez. Por favor, se sabe que la realidad es tirana, no la hagamos más difícil. Humanicémonos, sin por ello dejar de cumplir con nuestras obligaciones. Enseñémosles miles de veces si es necesario hasta que entiendan, no les digamos "no pregunten", seamos humanos y pensemos que, si elegimos una carrera, debemos llevarla con vocación y dignidad.
DNI 29.140.175