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El temprano aviso de una mujer que ahora vive la peor tragedia

Hace casi cinco años Norma Bustos alertó en este diario de la violencia al sur de La Tablada. En esa zona del barrio, el domingo asesinaron a balazos a su único hijo.

Miércoles 30 de Enero de 2013

Una mañana de septiembre de 2008 una mujer llamó a LaCapital para contar sobre la espiral de violencia que imperaba en su zona. "Vengan al barrio. Queremos contarles que sólo queremos vivir en paz, pero no podemos más". Esa mujer se llamaba Norma y tenía un solo hijo. Un pibe grandote, veinteañero, de unos 130 kilos y más de un metro ochenta llamado Lucas Fabián Espina. Cuatro años y cuatro meses después ese muchacho fue asesinado a balazos de ametralladora en la esquina de Pavón y Santa Rosa de Lima, a 25 metros de su casa. Fue el fin de semana pasado. Dos pibes que estaban junto a él continúan internados en el Clemente Alvarez.

"El sábado mi hijo trabajó en el emprendimiento de prepizzas que tengo en casa, se bañó y me dijo «mamá, me voy a tomar una cerveza con los pibes a la esquina». A la 1.15 escuché la ráfaga de disparos y salté de la cama con mi marido. Pensé en Lucas y salí en bombacha y remera a buscarlo. Cuando llegué a la esquina (de Pavón y Santa Rosa de Lima) vi al auto plateado del que seguían disparando. Me puse un pantalón y volví a buscar a Lucas. Estaba tirado en el patio de la casa de una vecina. Cuando le corrí el cabello con mi mano le vi la herida en la cabeza. Uno de mis dedos entraba en el hueco que dejó el balazo", relató Norma.

Su voz era la de quien lo perdió todo. "Era mi único hijo. El sábado cuando este hijo de puta me lo mató, me mató a mí también. ¿Qué más me puede pasar?".

Ella conoce bien a los señalados como autores de su drama. "Los vecinos me dijeron que fueron Milton y José D.", relató. Los hermanos, de 24 y 25 años, tienen un rol activo en la historia de violencia reciente en los barrios La Tablada, la villa del Tanque, villa Manuelita, La Bajada y el Fonavi de Hipócrates y Lola Mora.

El pasado. "Yo leí el diario (en el que se consignó sin error que Lucas tenía prontuario) y parecía que Lucas era Al Capone. Como si hubiera sido Lucas el que le disparó a este Milton D. y no al revés. Mi hijo tuvo sus errores, pero pagó. No vendía droga, no era un delincuente. Tuvo una causa por un robo en un colectivo y fue sobreseído (se determinó que no tuvo participación). Tuvo una por portación de armas a raíz de que Milton D. vivía baleando el frente de nuestra casa y cumplió con los tres años de condena que le dieron. La única causa abierta que tenía es por una pelea callejera donde lo denunciaron por lesiones", sostuvo Norma.

"Lo que le pasó a mi hijo fue un homicidio a sangre fría y queremos que el que lo mató pague", dijo Norma.

Según la versión oficial el domingo pasada la 1.30 Lucas Espina estaba en la esquina de Pavón y Santa Rosa de Lima, a 25 metros de su casa, junto a Gonzalo M., de 28 años, y Omar D., de 19. Por ese lugar pasaron dos autos, uno negro y otro plateado, que podría ser un VW Gol o un Peugeot 206, ambos con vidrios polarizados. Del auto plateado bajaron dos o tres personas y abrieron fuego contra los tres muchachos. Fue una cacería en la que los vecinos aseguran que se utilizó una ametralladora. "El ruido que produce la ráfaga da miedo", dijo Norma.

Los tres pibes trataron de escapar con suerte dispar. Lucas cayó agonizante dentro una casa. Tenía tres balazos: en la cabeza, la espalda con salida en el pecho y el pie izquierdo. Gonzalo M. corrió hasta desplomarse en la esquina de Benito Juárez con balazos en un pie, en el omóplato y el brazo derecho. "Uno se bajó del auto y le gatilló tres veces en la cabeza, pero las balas no salieron. Los buscaron para rematarlos", relató Norma. Omar D., por su parte, recibió un disparo en el glúteo y otro en el hombro derecho.

El final. "Con mi hijo herido le pedí a un policía que lo llevara en el patrullero, pero me ignoró y se puso a levantar las vainas. Fue un vecino que tiene una camioneta el que lo llevó a Lucas. A las 14 dijeron que tenía muerte cerebral y a la 1 del lunes murió. El pudo dar vida porque donamos sus órganos", relató la mujer flanqueada por Oscar, su marido.

En la escena del crimen los policías secuestraron entre 40 y 45 vainas servidas calibres 9 milímetros (que es la que carga la ametralladora) y 11.25.

¿Qué motivó esa ferocidad homicida? Los vecinos del barrio que se animaron a hablar dicen que Lucas y sus compañeros no eran el objetivo del ataque. El blanco escogido y errado sería un amigo de Lucas Espina y su familia que tiene una vieja disputa con Milton D. por haberlo baleado en enero de 2008. "Pasaron por la esquina porque lo andan buscando. Vieron que no estaba y tiraron igual porque ellos son así", contó una mujer del lugar. "Acá no hace falta ser narco o choro para que te maten a tiros. Con que te vinculen con alguien alcanza. Le puede pasar a cualquiera", afirmó otro vecino.

Lucas Espina fue sepultado ayer a la mañana en el cementerio de Ibarlucea. En la puerta de su casa quedó el santuario que Lucas le construyó al Gauchito Gil. Cuenta su madre: "Era muy devoto. Se había hecho un tatuaje del Gauchito en el antebrazo. Pero me lo dejó solo".

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