Jueves 29 de Enero de 2009
Me sentí identificada con una carta publicada hace poco que describe los padecimientos que sufren los caballos al ser exigidos a estar días enteros tirando de carros con pesos imposibles de sobrellevar, sumados a los ocupantes, que como mínimo son tres personas, las cuales suelen agredir al pobre animal. Cada vez que me encuentro con esta situación en la calle trato de ignorarla y no mirar, ya que verla me es suficiente para no dejar de pensar por el resto del día. Pido perdón por parecer indiferente a semejante acto de tortura hacia ellos, pero la verdad es que desde mi posición no sé cómo ayudarlos para que puedan recuperar su vida. Creo que si todos exponemos nuestra indignación ante este terrible acto podemos colaborar a que las autoridades le den fin a esta terrible forma de maltrato a un animal tan noble.
Marcela Villa, lilovilla1905@yahoo.com.ar