Viernes 20 de Noviembre de 2009
Razonando sobre mi existencia, entiendo que mis padres, al darme vida, al mismo tiempo ya determinaban mi muerte. Por supuesto que esto último pasará en algún momento determinado de mi vida. Pero lo que no entiendo bien es el hecho de que siendo como humano un delicado ejemplo de perfección de ingeniería genética, cómo es que por otra parte se produce la muerte de este producto. Pareciera ser como si se fuera desgastando por el tiempo como cualquier vieja maquinaria. Esto no deja de preocuparme, pues entiendo que no existe nada más perfecto que un ser humano. Entonces me pregunto por qué debe de desaparecer o morir. Aunque tal vez ahí esté la verdad, el ser humano es tan perfecto y tal vez tan parecido a Dios que, al morir, nos encomendamos al mismo, como diciendo, allá voy Padre, para lograr como vos el sueño de la eternidad.
Armando Torres Arrabal, DNI 6.047.844