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“El socialismo entró en la comezón del séptimo año”, ironizó Eduardo Buzzi

En su nueva misión de candidato a la Casa Gris, disparó críticas hacia el Frente Progresista y también repartió cuestionamientos hacia el gobierno nacional y el kirchnerismo.

Domingo 14 de Diciembre de 2014

Eduardo Buzzi aprovechó el impulso que le dio la victoria de su sector en la Federación Agraria Argentina (FAA), entidad de la que fue presidente 14 años, y se metió en la política partidaria con el lanzamiento de su precandidatura a gobernador en Santa Fe por el Frente Renovador. El dirigente agrario pretende ser un puntal en la provincia para el proyecto nacional que encabeza Sergio Massa. En su nueva misión, disparó críticas hacia el Frente Progresista y también repartió cuestionamientos hacia el gobierno nacional y el kirchnerismo, sector político que viene enfrentando duramente desde el conflicto con el campo, en 2008.

   “El socialismo entró en la comezón del séptimo año”, ironizó Buzzi para graficar, según su opinión, el malestar y el divorcio entre los santafesinos y la gestión de Antonio Bonfatti. Al mismo tiempo, admitió que competirá con el macrista Miguel del Sel por un mismo segmento del voto chacarero, pero dijo que los apoyos del campo que en 2011 y 2013 fueron hacia el ex Midachi obedeció a que el santafesino quería castigar al kirchnerismo con un tercer lugar en el podio.

   Además, se mostró refractario a ir a una interna dentro del Frente Renovador con Raúl Ponzio (ex intendente de Las Rosas) y el diputado Oscar Cachi Martínez. “Lo que tenemos que hacer es potenciarnos y no sé si una interna ayuda”, opinó Buzzi en una entrevista con LaCapital.

   —¿Qué lo impulsó a pasar de la política gremial a la partidaria? ¿Qué aporta su candidatura al escenario político santafesino?

   —Hay que involucrarse para salir de esta lógica del amigo-enemigo,de la confrontación permanente que es donde nos lleva el gobierno de Cristina y de su grupo La Cámpora, que no es otra cosa que la estrategia de consolidar un relato hacia la jauría de fanáticos propios para perpetuar y dar identidad a un proyecto político que tenga capacidad de volver en 2019. En ese contexto, hace falta el emergente de una alternativa distinta que no sea que desde el progresismo trucho se termine en el liberalismo económico que expresa el PRO de Macri. Para no terminar ahí hace falta detener esto en el medio con un proyecto desarrollista. Esto es posible en el liderazgo de Sergio Massa, que tiene capacidad para llevar adelante un proyecto político y lo demostró interrumpiendo las aspiraciones re-reeleccionista de Cristina en 2013 y tuvo la capacidad de aglutinar a los mejores actores que tuvieron que ver con la salida de la crisis y la recuperación del país, como Lavagna, Peyrano, el vasco De Mendiguren, por nombrar a algunos. Este proyecto neodesarrollista me entusiasmo.

   —¿Qué representa Massa en este esquema que señala?

   —Massa es la aparición de la posibilidad de continuar con lo que se hizo bien, de corregir lo que se hizo mal y de hacer lo que no se hizo. Si esto es posible en la perspectiva nacional, nosotros queremos ser el correlato en Santa Fe. La provincia debe estar integrada a este proyecto nacional para resolver cuestiones que están postergadas: la obra pública, el desempleo y la vivienda. Y atender el problema más urgente y acuciante que tienen los santafesinos, y los rosarinos en particular, que es la inseguridad.

   —Frente a este análisis de situación, el Frente Progresista arguye que Santa Fe es una provincia discriminada por la Nación y que la inseguridad se debe afrontar conjuntamente con las fuerzas federales.

   —No hay dudas de que el problema del narcotráfico se debe hacer desde una abordaje nacional. Ahora, si prolifera más en una región o en una ciudad que en otras, algo estamos haciendo mal acá. Hace falta mayor prevención, mejor inteligencia, mayor control, menos corrupción. Cuesta entender en la lógica del socialismo cómo al jefe de Drogas Peligrosas lo terminan transformando en jefe de Policía. Además, el destrato que sufre Santa Fe también lo tiene Córdoba y a veces he visto más actitudes oficialistas en el socialismo santafesino que en el peronismo cordobés. Sin embargo, uno pasa la provincia de Córdoba y siente presencia policial, cuidado con las reglas de tránsito, hay otra lógica. En Córdoba han bajado los accidentes de tránsito y el delito, mientras que en Santa Fe en los últimos siete años se triplicó la cantidad de crímenes, muchos de los cuales tienen que ver con el narcotráfico.

   —Es muy probable que tenga que competir con Del Sel por los votos del campo. ¿Se ve con ventaja?

   —Seguramente vamos a competir en ese segmento. En el 2011 y 2013 los santafesinos no querían que (Agustín) Rossi saliera segundo y lo votaron a Del Sel. A mí me parece que el socialismo está en dificultad y hay mucha gente que no está dispuesta a volver a darle un voto de confianza al Frente Progresista. Hay un desencanto de ciertos sectores de la sociedad con el socialismo y Del Sel ha sido un receptáculo de votos que no querían ir al kirchnerismo. Ahora entramos nosotros y esperamos cosechar esas voluntades.

   —Cuando usted oficializó su candidatura en Santa Fe hubo cierto alivio en el Frente Progresista porque imaginan que le va a sacar votos a Del Sel.

   —Está bien, pero deberían preocuparse por los votos que se les están yendo. El socialismo entró en la comezón del séptimo año. Nosotros no salimos a la cancha como una organización testimonial ni tampoco como una simple opción electoral. Acá están viniendo actores de distintos orígenes: justicialistas, radicales, vecinalistas, desarrollistas, independientes; todos con vocación de formar una fuerza política que dispute el poder en 2015 y que se traslade también al 2019.

   —¿Reutemann le va a dar apoyo en la campaña?

   —Hablé con Reutemann dos o tres veces en el último tiempo. Le dije que iba a salir a la cancha y no quería que se enterara por los diarios. Reconozco que es una persona muy delicada, que no le gusta que utilicen su nombre y cuando él lo considere oportuno sabrá lo qué es lo que tiene que hacer. Tengo una relación afectiva con él, hablamos mucho de campo, de soja, pero en el tema político Reutemann es un dirigente independiente de esta experiencia que estamos haciendo, aunque muchos de sus colaboradores ahora están conmigo, pero esto no significa que esto sea reutemismo.

   —¿Cómo imagina la interna dentro del Frente Renovador enfrentando a Ponzio y a Cachi Martínez?

   —Si queremos construir en serio una alternativa de poder debemos visualizar que hay tiempo y lugar para todos. Hay que tratar de conversar y potenciarnos y ver cómo mide cada uno y hacer lo que dice el Martín Fierro: “Cada lechón en su teta, es la forma de mamar”.

   —Por lo que dice, no lo veo convencido de ir a una interna.

   —Es que no sé si nos ayuda. Hay políticos que creen que las internas potencian. A mi me parece que hay que hacer como el gaucho Cruz y el gaucho Fierro: espalda con espalda, mostrar unidad y organización. Mi actitud y mi mensaje para Ponzio y Martínez es que pensemos en ver cómo nos complementamos para potenciar una experiencia política que debe ser mucho más que una opción testimonial.

   —Massa puso un contador que va descontando los días que le queda al gobierno. Sin embargo el kirchnerismo está convencido de que puede ganar en primera vuelta y pone como bandera la buena imagen que tiene Cristina. ¿Cómo evalúa este escenario?

   —Esa imagen de la presidenta no es tan alta. La imagen de Sergio (Massa) está creciendo y la recuperación económica no se va a dar. La inflación se está deteniendo por estancamiento. El deterioro en la calidad de vida de la gente es una realidad. Por más que Cristina sea candidata al Parlasur, por más que quiera estar primera en la boleta, eso no le alcanza para imponerse en las elecciones.

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