Lunes 25 de Enero de 2010
El terremoto devastador que asoló Haití causó más de 150.000 muertes confirmadas sólo en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, dijo ayer la ministra haitiana de Comunicaciones, y se estima que muchos miles más murieron en el resto del país o aún no fueron recogidos entre los escombros de la capital.
La cifra se basa en un conteo de cadáveres en la capital y zonas vecinas hecho por CNE, una compañía estatal que recolectó y enterró restos humanos en una fosa común al norte de la ciudad, dijo la ministra Marie-Laurence Jocelyn Lassegue. La suma no incluye otras ciudades afectadas, como Jacmel, donde se cree que murieron miles de personas, ni los cuerpos que han sido quemados por los deudos.
Las cifras de víctimas han variado y ayer Naciones Unidas dijo que seguía dando por válido su total anterior de 111.481 cadáveres, a pesar de la declaración de la ministra. En total, las autoridades calculan que el sismo de magnitud 7 causó 200 mil muertes, según cifras del gobierno haitiano citadas por la Comisión Europea.
“Nadie sabe cuántos cuerpos están enterrados entre los escombros: ¿200.000, 300.000?”, dijo Lassegue. “¿Quién sabe el total de muertos?”
Milagro sabatino. Los expertos dicen que hay pocas posibilidades de que aún haya sobrevivientes entre los escombros, aunque anteayer los socorristas cavaron un túnel en una verdulería destruida para rescatar a un hombre que estuvo enterrado 11 días.
Wismond Exantus, de 24 años, dijo que sobrevivió al terremoto al resguardarse bajo un escritorio y que subsistió tomando refrescos, cerveza y comiendo galletas en el reducido espacio. Pasó el tiempo rezando, recitando salmos y durmiendo, mientras esperaba ser salvado.
“No tenía miedo porque sabía que estaban buscando y que vendrían por mí”, dijo ayer, acostado en un catre azul bajo la carpa de un hospital de campo francés. Los médicos dijeron que permanecería allí algunos días.
Fin de la búsqueda. El gobierno haitiano declaró el fin de la búsqueda de sobrevivientes atrapados entre los restos para concentrarse en asistir a miles de personas que viven en campamentos improvisados.
Trabajadores humanitarios de la ONU dijeron que el cambio de enfoque es crucial pues, aunque la entrega de alimentos, medicina y agua ha comenzado a mejorar tras los problemas iniciales, la necesidad todavía es apremiante y los médicos temen que haya brotes de enfermedades en los campamentos.
Médicos sin Fronteras dijo que sus equipos comenzaban a ver más pacientes con “infecciones o complicaciones luego de intentos de tratamiento básicos o hechos por aficionados en los primeros días” luego del terremoto.
En la populosa barriada de Cité Soleil, donde hubo algunos saqueos y violencia desde el sismo, soldados estadounidenses y brasileños repartieron comida y agua ayer a la mañana a miles de hombres, mujeres y niños que hicieron fila frente a un centro de salud.
Los estadounidenses llevaron 2.000 raciones de comida, 75.000 galletas energéticas y 9.000 botellas de agua, mientras que los brasileños tenían ocho toneladas de comida en pequeñas bolsas con frijoles, sal, azúcar y sardinas, además de 15.000 litros de agua.
Lunie Marcelin, de 57 años, dijo que su familia sobrevivió al terremoto, incluidos sus seis hijos adultos, pero que no tenían dinero para comida. Las raciones “nos ayudarán, pero no es suficiente”, dijo. “Necesitamos más”.
Hasta 200.000 personas han abandonado Puerto Príncipe, una ciudad de dos millones de habitantes, según la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos.
Unos 609.000 habitantes perdieron su hogar en la zona metropolitana y Naciones Unidas estima que hasta un millón podría dejar las ciudades destruidas de Haití para vivir en las zonas rurales que ya sufrían por la pobreza extrema. (AP)