El silencio de los nada inocentes
En realidad usé el título parecido al del filme americano, pero quiero abordar el tema sobre aquellos que no son nada inocentes. En efecto, nuestro muy querido país no pasa el mejor momento...

Viernes 05 de Octubre de 2012

En realidad usé el título parecido al del filme americano, pero quiero abordar el tema sobre aquellos que no son nada inocentes. En efecto, nuestro muy querido país no pasa el mejor momento en diversas cuestiones. Existe una muy alta disconformidad en muy buena parte de la población. Conflictos de grueso calibre, con razón en algunos, sin ella en otras. Protestas generalizadas, altas dosis de inseguridad y violencia. Al parecer, una cuota de anarquía. Levantarse, encender el televisor, nos "gratifica" cada mañana con las ondas negativas que emite. Pero el silencio en potencia, nadie con la obligación de responder al soberano sale a la palestra a dar respuestas que conlleven un alivio y otorguen justicia a los reclamos. Otrora Argentina era un país codiciado por extranjeros. Quienes tuvieron la oportunidad de llegar dieron acabadas muestras de que merecían vivir aquí. ¿Qué se hicieron aquellas empresas de envergadura que confiando en el país se afincaron generando progresos notables; y la ganadería? Todo se diluyó en desaciertos imperdonables. Un rosario de golpes de Estado contribuyó al decrecimiento de todo lo que era una realidad, gobernantes elegidos por el pueblo no tuvieron tiempo o capacidad para conducir un país. Una obsesiva oposición no permitió el margen de maniobras necesario para la estabilización. Un hecho por demás simbólico: los juicios a quienes se los caratuló como violadores de los derechos humanos, no repararon en que la política instalada en ese negro período, sólo dejó muestras de faraónico atraso, claro, ni tiempo ni capacidad para ocuparse de algo tan prioritario. ¡Ay Argentina! Se ve que el sol no sale para ti. Siempre está nublado. Países vecinos con serias dificultades han salido adelante merced a gobernantes que han entendido que el barco se conduce desde el timón, apoyado con la logística imprescindible para que no cambie el rumbo. Pregunto: si el Código Penal contempla sanciones punitivas a quienes se marginan de la ley, ¿por qué razón a aquellos que gobernaron hacia el retroceso en que hoy nos encontramos, no les corresponde las generales de la ley? Todo lo contrario, perciben jugosas jubilaciones de privilegio; nadie les demanda nada, ni Dios ni la Patria. Aquellos que colaboramos por años en el engrandecimiento del país se nos condena a subsidiar a quienes nada hacen, dicho en buen romance: hacen honor al ocio y al aumento de la prole. Así va todo. Ojalá algún día, los reclamos no tengan tantos adeptos.

Oscar H. Rodríguez
DNI. 6.004.403