El síndrome de la ofensa gratuita
Tal vez algún lector desprevenido no advierta la perversa alusión al "síndrome de Estocolmo" como sinónimo de "ahí tenés lo que te ganaste". Este fenómeno de enajenación emocional hacia el victimario, y que no es otra cosa que la subordinación que sobreviene a la derrota moral del oprimido...

Sábado 11 de Julio de 2009

Tal vez algún lector desprevenido no advierta la perversa alusión al "síndrome de Estocolmo" como sinónimo de "ahí tenés lo que te ganaste". Este fenómeno de enajenación emocional hacia el victimario, y que no es otra cosa que la subordinación que sobreviene a la derrota moral del oprimido, tiene su correlato histórico más reciente y directo en el brutal período de represión que se iniciara en nuestro país con el golpe militar de 1976. Cuando el actual gobernador de esta provincia quiso buscar un sinónimo de "error de elección", cuando quiso encontrar la denominación justa del "ya vas a ver lo que te va a costar esta decisión equivocada", no tuvo mejor idea que comparar a quienes no considera mentalmente dotados para elegir, con aquella generación que sucumbió a la consecuencia de haber preferido caminos distintos a los consagrados desde el poder. Para muchos sobrevivientes del horror, para quienes amábamos a los que ya no estarán, para los que de algún modo hemos sufrido, para los que nos jugamos, para los que tenemos heridas. Con el debido respeto a su investidura he de pedirle, doctor Binner, que nos deje en paz. Ya son muchos los que medran con un dolor que no conocieron, los que se roban la historia o se introducen en el pasado como si hubieran sido protagonistas, los que no pueden mostrar ni decir qué hacían con sus vidas en aquellos años terribles. Siga su disputa política, sus reyertas partidarias, descalifique a quien quiera y con los argumentos que prefiera, pero deje en el abrigo del respeto y la piedad a quienes, convencidos de un ideal, lo dieron todo, hasta la vida, para que hoy pueda contar con el marco democrático y el espacio para estas confrontaciones electorales. A esa situación que con tanta ligereza alude, al "síndrome de Estocolmo", se llega de la mano del martirio y del dolor, del quebranto, de la derrota, desde el sometimiento más vil; desde las profundidades más oscuras de la miseria humana. Munición demasiado costosa para tirarla así nomás, como si fueran cascotes de barro…

Susana Teresa Maggi

LC 5.436.602

susanateremaggi@hotmail.com

Importancia

del chichón

Un chichón es cosa seria. Pragmatismo de la naturaleza que pone flor de bulto en la cabeza del niño para que la madre sepa que un golpe en la cabeza es de cuidado. Y el chichón dura. Y mientras tanto pasa de amarillo a verdecito. Y cuando uno no ve la hora que desaparezca, se pone morado. Para irse a lo grande y que la madre no se olvide. Cuidar la cabeza al niño es cosa seria. Hay niños inquietos, traviesos, precipitados al riesgo, y hay madres distraídas, descuidadas, desinteresadas. También hay excepciones y eventualidades. Preocupantes son los chichones en serie. Algo falla. Y aunque el chichón lo lleva el niño, está en la frente, a la vista de todos, y por algo es. Mayor atención y cuidados, más otras personas a cargo, y siempre se lo deberá instruir más al niño, enseñarle que lo que le duele es por un golpe. Que debe caminar y no correr, jugar y no enloquecer, obedecer a quien lo cuida. Deberá cuidarse e ir midiendo mayores riesgos. Un chichón a tiempo puede enseñar muchísimo. Un mimo consuela, pero debe aprender por su bien. Habrá que darle importancia, pues lo próximo podrían ser contusiones, roturas. Una cabeza rota son palabras mayores. ¿Podría el gobierno hacer un excelsísimo esfuerzo en entender que desde el pueblo se lo ve lleno de chichones y muchos, muy preocupados, hicimos lo que creíamos debíamos hacer en las elecciones?

Lidia Giovannoni

lidiagiovannoni@gmail.com