El show debe continuar
¿Puedo hacer una pregunta sin que nadie sienta que lo estoy ofendiendo? ¿Puedo hacer un comentario desde la objetividad, sin que nadie me ponga rótulo? Confío en que la respuesta sea sí.

Jueves 24 de Diciembre de 2015

¿Puedo hacer una pregunta sin que nadie sienta que lo estoy ofendiendo? ¿Puedo hacer un comentario desde la objetividad, sin que nadie me ponga rótulo? Confío en que la respuesta sea sí. Me pregunto si la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner se hubiera quitado la banda presidencial para bailar al ritmo de una cumbia interpretada por su vicepresidente, ¿No nos hubiéramos rasgado las vestiduras? ¿No hubiéramos dicho, como mínimo "que negra de..."? Parece que al flamante presidente hacer lo mismo le queda bien. Tanto que le preocupó el respeto por la tradición protocolar y por los símbolos que hacen a la investidura presidencial. Sin embargo, parece ser que el histórico balcón lo convirtió en un descamisado "cabecita negra", o quizás, lo inspiró el día soleado que en otras circunstancias lo hubieran llamado un "Día Peronista". Sé que a esta altura del relato más de uno está pensando que soy un "peroncho resentido". Del peronismo nadie más critico que yo, me esfuerzo en ser objetivo y comentar ni más ni menos lo que hemos visto todos. Alguna vez escuché: "Las reglas están para romperlas". A la pruebas me remito. No todo cambia, cuidar las formas no parece ser parte de la cultura de quienes ostentan tan alta dignidad. No todo cambia, el circo continúa. Presentarse ante el pueblo con una gran puesta en escena sensibiliza a las masas. Es necesario que algunas cosas no cambien, el show debe continuar. No todo cambia tanto, de un vicepresidente procesado, pasamos a un presidente procesado, al menos tenemos sentido de jerarquía. La ex presidente habló de la inclusión y de los pobres desde un lugar bastante cómodo, con carteras escandalosamente caras, marcas y diseños que la gran mayoría de los argentinos ni en sueño jamás podrán vestir. Hay en nuestra clase política un discurso que no es coherente con su forma de vivir, hay mucho maquillaje y poco contenido, ni la izquierda es tan izquierda, ni la derecha es tan derecha, todos juegan a ser populares de a ratos, pero son pésimos actores. Para muchos, quizás sea una frivolidad, para otros, entre los que me incluyo, los símbolos tienen un lenguaje, los símbolos hablan. Es hora de empezar a respetarlos, para poder escuchar lo que ellos comunican, te llames Cristina, te llames Mauricio. Es hora de ser y no de parecer, es hora de dejar de ser como Nación el "hazmerreír" del mundo. Más trabajo, más inclusión, más educación, más cultura, más seguridad, más pan, menos circo. Ya festejaron, ya bailaron. Señores, llegó la hora de la verdad. Hago un esfuerzo grande en pensar que lo mejor está por llegar. Todos tenemos algo que hacer. Yo tengo la obligación de hacer algo. Todos podemos hacer algo. Señor presidente, más allá de mi crítica, tengo la esperanza, como tantos argentinos, de que un tiempo nuevo y bueno alborea por nuestra Patria, Cambiemos de verdad, cambiemos para bien.

Darío Maruco
DNI 20.536.263