El sentido de una multa
El 28 de diciembre recibí una multa por estacionar sobre la vereda. Supuesto hecho ocurrido el 24/11 a las 14.55, cédula por infracción de fecha 29/11. Cuando la recibí inmediatamente la asocié a una típica broma...

Miércoles 12 de Enero de 2011

El 28 de diciembre recibí una multa por estacionar sobre la vereda. Supuesto hecho ocurrido el 24/11 a las 14.55, cédula por infracción de fecha 29/11. Cuando la recibí inmediatamente la asocié a una típica broma del Día de los inocentes, pero luego me dí cuenta que no se trataba de eso sino más bien de un “bono contribución” para las alicaídas arcas municipales ya que sin lugar a dudas el fin perseguido es meramente recaudatorio y no correctivo, como debiera ser. Digo meramente recaudatorio porque en la misma se me ofrece una quita del 50% del monto si optare por pagar en determinada fecha renunciando a mi derecho a defensa. ¿Medida progresista o extorsión?
Insisto con el fin recaudatorio ya que si fuese correctivo y realmente mi vehículo estaba en la vereda, aclaro que no hay foto probatoria y por ende podría haber estado o no —acaso alguien recuerda dónde dejó un mes atrás su auto estacionado—, lo que hubiera correspondido es que el inspector que constató la infracción hubiese tocado timbre en mi domicilio y me hubiese notificado de la situación y además de labrar el acta correspondiente me hubiera hecho retirar el vehículo que, se supone, “estaba entorpeciendo el paso de los transeúntes”, ¿no? Bueno, no fue así y por ende si el vehículo estuvo ahí, debe haber seguido obstruyendo el paso. En definitiva, no hubo corrección del problema. Por otro lado, debieron pasar 30 días para que yo recibiera la notificación. ¡Si la hubieran puesto sobre el lomo de una tortuga hubiera llegado más rápido! Semejante demora ¿puede tener alguna relación con limitar la defensa del hecho o es mera burocracia administrativa?
En mi propósito de buscarle un sentido a esta multa, me queda la que el inspector además de ver el auto mal estacionado haya visto e informado también el desastroso estado de la vereda producto del crecimiento de raíces del árbol —denunciado a la Municipalidad a fines de 2009, trámites 36880 y 39059, de los cuales la última noticia que tengo es de agosto de 2010 cuando me informaron que fue reprogramado para 2011—. ¿Qué es más peligroso para el transeúnte, un auto estacionado o una vereda toda rota? Insisto, podría haber visto también el desnivel no reglamentario entre mi vereda y la vereda, recientemente construida, ¿y aprobada? del edificio lindero. Podría haber visto también el boquete en la vereda producto de malos arreglos que lleva abierto hace más de un mes y que en cualquier momento se “tragará” a alguien. Si eso ocurriera, ¿sería una tragedia? También podría haber visto el incipiente bache que se está gestando a escasos 30 metros de donde supuestamente estaba el auto estacionado. Y el otro a la vuelta. Claro, esa es mi esperanza. Tal vez la realidad sea un poco más dura y a la Municipalidad no le importe qué cosas entorpecen la circulación o son especialmente peligrosas, sino solamente, ¡que cierre el balance!


Jorge Colaccini