Miércoles 24 de Diciembre de 2008
Cuando llegan estas fiestas, muchos sentimientos aparecen, y cuanto más grande vengo, más dudas tengo del verdadero sentido que tienen. El recuerdo de quienes ya no están nos trae tristezas, peleas que afloran fuertemente, rencores que se hacen sentir aún más. Desde hace varios años me hago preguntas: ¿cómo es posible que cuando era niña me gustaban tanto y ahora espero que pasen rápidamente? ¿Dónde quedó la ilusión? Pensando las respuestas, llegan los recuerdos. Siempre el mismo patio, la mesa larga, llena de todo eso que me hacía mal, pero cómo me gustaba (lejos en mi mente estaban las calorías que ingería). Esa familia que para mí era perfecta: mis primos, mis tíos, mis abuelos y, por supuesto, mis viejos y hermanos. La eterna espera, primero a Papá Noel, que algo traía siempre; esos interminables 10 minutos antes, cuando el reloj parecía detenerse y las 12 no llegaban nunca. Los regalos, el olor a juguete nuevo, las bombas que se escuchaban y el día después seguir comiendo lo que sobraba. Y al fin llegaba el nuevo año, 1984, 1985; no sé por qué esos años quedaron en mi mente con más fuerza. El tiempo pasó, la época de niños se terminó y esas fiestas se transformaron. Nuevas realidades me fueron sacando la fantasía, convirtiendo a diciembre en un mes más. Pero este año tuve la necesidad de encontrarle sentido nuevamente. Y después de pasar largo rato en los recuerdos me di cuenta de que el verdadero sentido está en los niños, en su paz, en la inocencia, en la esperanza que transmiten, en su futuro, en ellos que son el mensaje más puro que Dios nos deja sobre la Tierra. Mis hijos, mis sobrinos y todos esos niños que año a año me toman con sus manos, son los que este año le dieron a diciembre el valor que antes tenía. Celebremos entonces estas fiestas pensando en los niños, en su ilusión, démosle paz y esperanza de un mañana distinto y preservemos sus recuerdos. Mantengamos la armonía, la alegría, olvidando rencores y peleas, procurando hacer algo para un futuro mejor. Felices fiestas entonces a todos los grandes, para que puedan darles felices fiestas a todos los niños.
María José Nuara, DNI 26.066.209, popimiliale@hotmail.com