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El sector privado local de la salud se declaró en crisis

Los empresarios de clínicas y sanatorios reclaman una suba de aranceles a los financiadores. El análisis del economista Jorge Colina

Domingo 30 de Marzo de 2014

El impacto de la devaluación sobre los costos, el pago que reciben de las obras sociales y la discusión paritaria que se retomará en agosto próximo, encabezan los problemas centrales que del sector privado de la salud en esta coyuntura.

"Estimamos entre un 15 por ciento y un 20 por ciento de desfase en lo que reciben de parte de las obras sociales", indicó el presidente de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario, Eduardo Javkin.

El directivo señaló también que están reclamando a todos los financiadores, obras sociales, empresas de medicina prepaga y el Pami una recomposición "que adecue nuestros aranceles a esta nueva situación económica".

Javkin participó de una reunión que realizaron en la ciudad los titulares de efectores previados de todo el país para buscar soluciones conjuntas ante la crisis del sector. Allí evaluaron los los costos sanatoriales tras el impacto que tuvieron por la devaluación de enero y el aumento de los insumos sanatoriales.

El efecto inflacionario. En ese contexto, el economista Jorge Colina —asesor de la Asociación de clínicas, sanatorios, y hospitales privados de Rosario y zona, y jefe de investigaciones del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa)— planteó un escenario complicado para el sector y apuntó a las políticas económicas que se están llevando adelante.

"La inflación imparable, las importaciones frenadas, y el desempleo —que si bien no aparece en números críticos sí hay una importante cantidad de población que no trabaja ni sale a buscar trabajo por la falta de oportunidades, además de todos los considerados en trabajo no formal— hacen que el escenario económico se presente por lo menos complicado", dijo.

Además, indicó que "tenemos que tener en cuenta que los salarios crecen muy por encima de lo que crece la productividad y ahí es dónde empiezan a notarse los problemas en las compañías".

Sobre las perspectivas económicas para el año 2014 y su impacto en el sector privado de la salud, el economista que asesora a la asociación remarcó que "los aranceles que reciben los sanatorios de parte de las prepagas quedaron atrás en un 16 por ciento".

El economista aseguró, además, que solamente durante el mes de enero pasado la inflación llegó al 11 por ciento.

En ese contexto, Colina detalló que en los dos primeros meses del año tanto medicamentos como insumos, descartables y diagnóstico por imágenes aumentaron entre 30 por ciento y 40 por ciento.

"Lo preocupante es que el 11 por ciento que aumentaron los costos sanatoriales sólo en el mes de enero proyecta un escenario muy complicado para el resto del año. Imaginando que no suben más los precios, pero sumamos la paritaria que no va a bajar del 30 por ciento, a fin de año ya tendríamos una inflación que se ubicaría entre el 37 por ciento y el 40 por ciento", explicó el economista.

AJUSTES RETRASADOS. El titular de Grupo Oroño, Roberto Villavicencio, apeló a la necesidad de conocer además del costo de las utilidades que tienen los sanatorios, al caudal económico con el que cuentan las entidades con las que trabajan.

El médico y ejecutivo rosarino apuntó a las empresas prepagas por el retraso con el que aumentan los aranceles para el sector.

Villavicencio también mostró su preocupación por no contar con un sistema de acompañamiento automático en el aumento de dichos aranceles.

No obstante, Villavicencio también reveló que Pami paga un mínimo irrisorio en relación a la recaudación que absorbe del aporte de los empleados (3,5) y de la cuota que pagan también los empleadores (1,5).

"En general hay una gran disconformidad en el sector, los aranceles no están cubriendo los costos de las prestaciones", concluyó Javkin. •

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