Viernes 08 de Octubre de 2010
El tema de la identidad sexual en el proyecto educativo del Colegio San José viene recibiendo muchas opiniones, algunas hablando de discriminación y otras defendiendo el derecho a transmitir determinadas convicciones morales y religiosas. Yo quiero aportar algo que no se ha dicho hasta ahora. No podemos ser ingenuos y suponer que "asumir la identidad y corporeidad de varón" significa otra cosa que igualar el sexo masculino con la orientación heterosexual mayoritaria. El ideario católico enseña que las otras orientaciones son patológicas. Pero lo contrario está científicamente probado: la homosexualidad no es una patología y las llamadas "terapias de conversión", promovidas por ciertas instituciones cristianas para "curar" la homosexualidad, son ineficaces y generalmente dañinas. Lo que el colegio dice a los padres es que sus hijos, si se desvían de la única identidad sexual que el catolicismo considera correcta, serán "educados" (forzados) para asumirse como varones heterosexuales. Este proyecto educativo considera la identidad sexual como una elección moral y por lo tanto susceptible de reorientación y control. Es un error del mismo tipo que considerar perverso el uso de la mano izquierda para escribir. El daño psicológico que puede causar a un alumno que no se conforma al rol sexual esperado es inmenso. A quienes hablan de libertad de enseñanza me gustaría recordarles que ésta no incluye (no debería incluir) enseñar a los chicos cosas falsas sobre su propio cuerpo y su sexualidad que pueden perjudicarlos gravemente. En todo caso no debería hacerlo una escuela que merezca ese nombre (independientemente de si es privada o del financiamiento estatal que reciba). No creo que en el San José deseen conscientemente discriminar.
Pablo Flores pablodavidflores@hotmail.com