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El rosarino César Benetti participó en los Juegos de Londres 1948

En apenas dos días, cuando se encienda el pebetero en el Estadio Olímpico, Londres le dará la bienvenida formal a los Juegos Olímpicos. Y con una particularidad: la de ser la única ciudad del mundo en recibir por tercera vez a la competencia deportiva más importante.

Miércoles 25 de Julio de 2012

En apenas dos días, cuando se encienda el pebetero en el Estadio Olímpico, Londres le dará la bienvenida formal a los Juegos Olímpicos. Y con una particularidad: la de ser la única ciudad del mundo en recibir por tercera vez a la competencia deportiva más importante. Lo hizo en 1908, en 1948 y lo hará en 2012. Precisamente en 1948, Rosario aportó a la delegación nacional uno de sus grupos más nutridos de deportistas: viajaron 19 atletas. Entre ellos hubo dos nadadores: César Benetti y Horacio White, quienes por entonces descollaban en cuanta pileta encontraban (se repartieron títulos nacionales, panamericanos, sudamericanos, etc). Por estos días, White vive en Paraná, mientras que Benetti sigue en Rosario. Y a los 88 años, aún con el esfuerzo que le demanda vagar por los recuerdos, Benetti se permitió compartir algunas de esas vivencias con Ovación.

Benetti nació deportivamente en Regatas y a los 8 años ya había ganado su primera competencia. Con el paso del tiempo fue uno de los referentes de una generación de nadadores con sobradas aptitudes que cuando llegó a Londres y advirtió cómo entrenaban las potencias "se querían morir". Lo que acá consistía en "pileta y pileta" y un entrenamiento más "casero", allá era mucho más avanzado, incluso con rutinas fuera del agua. Las condiciones eran distintas desde la base. A César, por ejemplo, un año antes le había tocado cumplir con el servicio militar. Por su condición de deportista tenía un privilegio especial, pero nadie se hizo eco. Por eso fue exigido como cualquiera y entonces la preparación a Londres no fue en plenitud.

A pesar de eso Benetti participó de la prueba clasificatoria de 200 metros pecho, donde fue quinto en su serie con un tiempo de 3 minutos y 6 centésimas. Quedó afuera de las semifinales y se ubicó 26º en la general, sobre 32 nadadores participantes. Claro que para Benetti, como para los otros 16 nadadores argentinos que participaron (5 mujeres y 11 hombres), los resultados fueron anecdóticos. Lo que los marcó fueron las vivencias. Especiales. Unicas desde todo punto de vista.

Una de las postales que más recuerda este rosarino es la de haberse encontrado con una ciudad aún devastada por la segunda Guerra Mundial, concluida tres años antes (esos Juegos fueron llamados "de la austeridad"). Benetti habló de la tristeza que le generó ver la destrucción, pero también reconoció que en la organización primaba la idea de que eso no fuera lo más impactante. De hecho, una de las cosas que más lo conmovió fue ver cómo se habían colocado "especies de telones" en las zonas más destruidas para evitar que el mundo observara esa postal. La zona que obligaba a la mayor circulación de los atletas y espectadores tenía una cara mejor. Otro hecho que sorprendió a Benetti fue el que vivió mientras se dirigía a una de las estaciones de trenes, cuando con otros atletas iban a esperar a más argentinos que estaban por llegar. Entonces se detuvo delante de ellos un auto del que descendió un hombre que les dijo que alguien los quería conocer: "Era la Reina Madre (Isabel Bowes-Lyon) y charlamos un rato porque quería saber de nosotros", contó.

Pero si hay una vivencia que no borrará nunca es la de los 20 días que duró el viaje hacia los Juegos. Desde el puerto de Buenos Aires partió la delegación a bordo del barco Brasil y fue despedida por una muchedumbre. Decenas de atletas se hermanaron en ese trayecto, se conocieron y tomaron noción del espíritu de grupo. Hicieron su historia. Esa que les dejó una huella por la que la edición de los Juegos que ya comienza no será una más. Será la que les hará revivir aquellos recuerdos a Benetti y otros atletas, y por los que se sienten orgullosos de haber sido olímpicos.

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