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El rock de la ciudad goza de buena salud

La banda de Nahuel Marquet sigue en alza con sus canciones oscuras. El grupo de Pablo Comas atacó sobre su plataforma de pop.

Lunes 02 de Septiembre de 2013

Los conciertos que Alucinaria y Degrade ofrecieron el viernes por la noche en Pugliese pueden ser leídos como una radiografía del excelente estado de salud del rock de la ciudad, sobre todo si se tiene en cuenta que entre la formación de una y otra agrupación hay más de dos décadas de diferencia y que ambas editaron el año pasado dos discos notables, "La última rotación del sol" y "Degrade", con algunas de las mejores canciones hechas en Rosario en los últimos tiempos.

Alucinaria, liderada por el talentoso Pablo Comas (voz y guitarra), repasó su álbum debut y presentó un par de estrenos. El quinteto que completan Mikle Culaciati (teclados), Federico Toscano (batería), Guido Piccolini (guitarra) y Federico Oti (bajo) sufrió algunos problemas técnicos al comienzo de su actuación, pero luego el sonido mejoró y el público pudo apreciar la calidad de una propuesta que toma elementos de bandas tan diferentes y distantes en el tiempo como Los Gatos y Radiohead para construir su plataforma de pop accidental. En sus canciones de amor y alienación, Comas le da a la palabra un espesor poco frecuente en el rock argentino contemporáneo. "Bailarina del futuro" y "La canción del mirlo cantante" fueron los mejores momentos del set, sólo superados por el asalto rockero de "Tobogán".

Luego llegó el turno de Degrade. Después de innumerables cambios en su formación, la banda que lideran Nahuel Marquet y Emiliano Cattáneo, únicos miembros originales, parece haber arribado a su etapa más rockera con la incorporación de los guitarristas Pablo Giulietti y Guido Benvenuti y la maciza base rítmica que arman Lisandro Sagué (bajo) y Tito Barrera (batería).

Vale la pena repasar la evolución musical de Degrade. En sus orígenes, el grupo no ocultaba sus influencias ligadas al rock progresivo argentino de mediados de los 70 ni temía encarar algunas cándidas incursiones en el folclore y el tango, como se aprecia en "Ratitas" (1999), su debut discográfico.

A partir de "Agua" (2001), Marquet y Cattáneo reorientaron la brújula y sus canciones se volvieron más oscuras. Ya para la época del taciturno EP "Arida" (2005), los experimentos folclóricos y tangueros quedaron definitivamente enterrados bajo una concepción de neto corte rockero, que terminó de asentarse en "La hora azul" (2007), álbum que junto con el reciente "Degrade" (2012) sintetizan un gran presente artístico. El concierto arrancó con "Casa en los árboles", una composición que comprime las virtudes del grupo: una letra elaborada que se desarrolla mientras la canción asciende hacia su clímax empujada por los arreglos de Cattáneo y la intensidad expresiva de Marquet. "Perla del sol" y "Los trenes" mostraron a los Degrade en su plenitud.

Un cuidado trabajo sonoro sobre el escenario permite apreciar las individualidades que distinguen al sexteto: Marquet es uno de los mejores cantantes de la ciudad, Cattáneo tiene musicalidad y carisma; y Sagué, Barrera, Giulietti y Benvenuti sostienen el esquema con profesionalismo y potencia.

Se repite lo dicho más arriba. El viernes por la noche, Alucinaria y Degrade confirmaron que comparten algo más que una ubicación en el mapa: la búsqueda, en cada canción, de la síntesis entre melodía, letra e interpretación. La buena noticia es que casi siempre lo logran.

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