El robo de todos los días
El martes a las 13. 45 en el semáforo de Santa Fe y Paraná, me sorprendió un hombre que venía corriendo entre los autos, rompió el vidrio del acompañante y robó mi cartera.

Domingo 23 de Enero de 2011

El martes a las 13. 45 en el semáforo de Santa Fe y Paraná, me sorprendió un hombre que venía corriendo entre los autos, rompió el vidrio del acompañante y robó mi cartera. En la misma,lo único que había de valor para el delincuente, eran 25 pesos en mi billetera. Para mí, entre remedios, lentes recetados, documentación, maquillajes y hasta una llave de un auto prestado que debo reponer, me significa una suma de tiempo y dinero importante. Lo grave para mí de esta situación cotidiana, fue encontrarme con dos situaciones que desconciertan; la primera, la falta de solidaridad de los autos que había en el lugar (dos filas en la cuadra completa) y la otra que yo pasé a ser culpable de la situación, ya que todos me dijeron: ¿cómo ibas a llevar la cartera ahí? Mi cartera estaba debajo del asiento del acompañante, lo que significa que me vieron en algún otro semáforo, o cuando salí en el centro, ya que vinieron directo a mi auto, no al azar. Si sumo las dos situaciones, llego a la conclusión de que a esta gente, nosotros mismos le damos el poder de actuar; primero, porque saben que no nos metemos, que dos tipos en una moto, aunque uno se baje y corra entre los autos, tienen mas poder y fuerza que una cantidad de gente arriba de sus vehículos; y la segunda, que evidentemente nadie, ni siquiera la ley, tiene el poder de frenarlos, por eso, no hay que llevar la cartera, o esconderla, porque ellos van a seguir. Ni siquiera pude hacer la denuncia porque llamé a la comisaría 14 me dijeron que era ahí y al presentarme ( a las 21 y con mi familia a bordo) me dijeron que no era, que tenía que ir a la 12 y la mujer que me atendió me dijo: "Cerrá los vidrios, poné primera y no pares", imposible ir y exponer a mi familia. Yo me pregunto, ¿hasta que punto vamos a seguir sin involucrarnos, en especial legisladores y políticos que tienen en sus manos el poder de cambiar las leyes, para seguir dejando vía libre a que unos pocos nos vivan infundiendo miedo, y violentándonos en algunos casos hasta la muerte? ¿no será hora de que la policía pueda tener el respaldo de la Justicia, y que los delincuentes no entren y salgan a los cinco minutos? En fin, me resisto a ser parte del no te metas y a dejar de usar cartera. Agradezco a Dios que no venían mis hijas a bordo, y a Cristian, un empleado de una estación de servicio que está por Córdoba, que no sólo me contuvo y me tranquilizó, sino que me ayudó a sacar los vidrios del auto (que había por todos lados). Al menos me quedé mas tranquila al ver que gente solidaria todavía existe.

Daniela Conti