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El río Carcarañá siguió creciendo y hay más evacuaciones en la región

Sobrepasó la baranda del puente sobre la ruta 9 y el desborde se hizo más notorio. Extraña mortandad de peces.

Miércoles 11 de Marzo de 2015

El río Carcarañá siguió subiendo ayer y superó al puente de la ruta 9 en un metro y medio. Esta situación hizo que sobrepase la baranda de contención y que el desborde en sus márgenes sea más notorio. Las autoridades locales se mantenían en vilo ya que la información de aguas arriba daba cuenta del arribo de más masa hídrica en las próximas horas.

El aumento del nivel afectó a otras viviendas de la zona más baja del barrio Formoseño. El municipio procedió a la evacuación de cinco familias —unas 25 personas— y ya son 15 las familias que se autoevacuaron en casas de familiares, templos o cultos.

Bomberos voluntarios, policía, dirección de Defensa Civil, personal municipal de maestranza y transito, trabajaron trasladando a estas familias hasta el Parque Sarmiento, donde a través de la Secretaría de Desarrollo Social y Salud Integral, fueron asistidos y alojados en el alberge.

Además, se repartieron bolsas de arena que fueron colocadas en cada una de las viviendas para evitar el ingreso del agua. El personal a cargo del operativo aseguró que si bien la situación está controlada, cambia hora tras hora "pero se han tomando todos los recaudos necesarios".

La Secretaría de Desarrollo Social, Verónica Schuager, relató a La Capital que la crecida llegó a la calle céntrica del barrio Formoseño y hay 10 casas bajo el agua. En tanto, fue cerrado ayer al tránsito el puente carretero que pasa por el barrio y une a Carcarañá con Lucio V. López y Correa. "Sólo pasan las personas que van a trabajar al feed lot que está del otro lado, los del barrio Formoseño y el personal abocado a la emergencia. Esta medida es por precaución ya que si bien el agua ayer estaba a un metro del puente, en tan sólo 20 horas subió un metro", dijo la funcionaria.

Ante la presencia en el puente carretero de muchos curiosos, los propios vecinos del barrio Formoseño tomaron ayer el control del puente. Luego, esa situación fue revertida y ahora está cuidado por la policía y la dirección de Tránsito municipal.

El municipio pidió que los automovilistas evitar llegar al puente carretero y al de la ruta 9 "porque es indefectible que deberán dar la vuelta". El puente ferroviario que es el más alto tiene el agua a cuatro metros. El mismo se convirtió en una especie de peatonal de curiosos que lo atraviesan permanentemente. Las autoridades se mostraron preocupadas porque "si llega a venir el tren directamente se tienen que tirar al río".

La circulación del tránsito por la autopista a Córdoba sigue habilitada. Personal especializado monitorea la altura del río cada dos horas. Ayer a la tarde el agua estaba cuatro metros por debajo del mismo. Desde el municipio dijeron que una vez de que baje, el puente y la ruta tendrá que ser estudiados para volver a habilitase y aventuraron que el retorno de los vecinos del barrio Formoseño demandará al menos un mes.

Peces muertos. Llama la atención la gran cantidad de animales muertos a las orillas del río, no sólo peces, sino también ranas, víboras y tortugas. "Creemos que la mayoría quedan atrapados porque se salen del cauce y entran en ollas donde el agua no vuelve al río. Esa agua se empieza a calentar y a perder oxígeno y por eso mueren. Además, hay ramas y árboles donde quedan enredados", señaló la secretaría de Desarrollo Social.

El municipio pidió a Protección Civil de la provincia que haga un análisis del agua para descartar posibilidades de que el motivo se deba a otras cuestiones. "Mucha gente del barrio Formoseño ha pescado y comido y no ha presentado inconvenientes", dijeron.

La jefa comunal de Lucio V. López, Mónica Aran, recibió de un biólogo la explicación de que esta mortandad puede ser ocasionada por el torrente mismo del agua, que golpea con fuerza mortal.

No obstante las opiniones son encontradas. Algunos lugareños dicen que hay cardúmenes de peces muertos o agonizantes en las márgenes del río y especulan que se debe al veneno de los agroquímicos que arrastra el agua de los campos.

"El olor a fertilizante y a cloaca no me lo puedo sacar de la ropa, agarre dos moncholos y a la hora se les salía el cuero como a un leproso", se podía leer ayer en las redes sociales. Otros similares daban cuenta que a los peces "se les sale la piel cuando se los saca como si se despelechara y el agua tienen olor nauseabundo".

En la zona no existe control de fauna ni guardia costera. Los vecinos denuncian en el río es común ver trampas, redes y espineles no autorizados. Muchos aprovechan estas horas a pescar por la impresionante cantidad de peces que trae el río. Algunos los levantan con la mano de los campos donde llegan por el desborde, otros los cazan con lanzas, palos o estacas y los más ambiciosos con redes ubicadas a las márgenes de la ruta 9. Esas mallas se llenan en apenas minutos de una manera nunca vista, dijeron algunos vecinos en un video publicado Facebook.

Otras localidades. En la localidad de Lucio V. López, el camping comunal que se encuentra concesionado resultó en parte inundado. También ocurrió lo mismo en el parque de un centro humanista de meditación. Una familia rural de Luis Palacios, cuya casa está pegada al puente de la de la 34, debió ser evacuada.

El puente de sobre la ruta 34 está a más de un metro del nivel del río por lo que seguía habilitado al tránsito. En zonas de Villa la Ribera hay casas inundadas y sus vecinos aseguraron que la crecida superó los ocho metros de altura. Varias familias debieron autoevacuarse o "mudarse" a las calles más altas donde están pernoctando provisoriamente.

Los vecinos afectados temen por robos por lo que la Guardia Urbana de Timbúes permanece en estado de alerta para evitar cualquier acto de vandalismo. En la zona inundada la mayoría de las casas son de fin de semana.

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