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El riesgo de un default impulsa a negociar a demócratas y republicanos

Los líderes del Senado avanzaron ayer en el diseño de una propuesta que supere los principales escollos. Este jueves EEUU caerá en cesación de pagos si antes ambos partidos no resuelven la disputa sobre los fondos federales.  

Martes 15 de Octubre de 2013

A tan sólo tres días del límite para evitar que Estados Unidos entre en cesación de pagos o default, las posiciones entre republicanos y demócratas se acercan para evitar ese desastre. La fecha fatidica es el 17 de octubre, o sea, este jueves.

La reunión mantenida ayer entre los líderes demócratas y republicanos en el Senado, Harry Reid y Mitch McConnell, alimentó las esperanzas de que finalmente se llegue a un acuerdo para superar la disputa presupuestaria y la discusión por el aumento del techo de la deuda pública. La reunión fue un "intercambio muy constructivo", aseguró McConnell, que cree que es posible alcanzar un resultado aceptable para ambas facciones. Por su parte, Reid se mostró "muy optimista" de cara a alcanzar un acuerdo esta semana.

El gobierno estadounidense lleva 14 días parcialmente cerrado por falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para aprobar un nuevo presupuesto. Pero además, la administración federal norteamericana entrará en default si antes del jueves no se llega a un acuerdo para elevar el techo de la deuda, situado ahora en 16,7 billones de dólares.

Si Estados Unidos entra en cese de pagos, no sólo se verá afectado el pago de intereses de su deuda, sino también el de las jubilaciones y de los trabajadores del sector de servicios, así como partidas destinadas a la asistencia médica de ancianos, discapacitados y personas con ingresos bajos.

La nueva propuesta. La propuesta más nueva prevé el financiamiento del gobierno hasta el 15 de enero y un aumento del techo de la deuda pública hasta el 15 de febrero. Además se introducirán pequeños cambios en la reforma sanitaria del presidente Barack Obama, ley que ya entró en vigencia. Sin embargo, las modificaciones no tendrán una envergadura como las que buscaba el ala derechista de los republicanos, que quería bloquear la ley social más importante del mandatario demócrata. Los dos líderes del Senado discutieron un eventual endurecimiento de los requisitos para verificar los ingresos de personas que pueden recibir los subsidios de la reforma de salud de Obama. Los demócratas se oponen a una propuesta presentada por los republicanos para suspender el impuesto para el pago de dispositivos médicos, que está incluido en la reforma. El gravamen es muy impopular entre los legisladores de ambos partidos pero se desconoce cuál será el resultado.

Las reuniones de ayer lograron tantos avances que una reunión planeada con Obama y el vicepresidente Joe Biden fue pospuesta por tiempo indeterminado, para permitir que la negociación parlamentaria avance más. Es una "buena señal", dijo el legislador demócrata Chris van Hollen en una entrevista con la CNN. Los líderes de las negociaciones deben reunir ahora apoyo para el acuerdo entre los legisladores de sus respectivos partidos.

Los senadores republicanos tienen previsto reunirse hoy de nuevo. Pero debido al feriado del Columbus Day, algunos miembros del Congreso estaban fuera de Washington por el fin de semana largo. Previamente, el propio Obama alertó durante un acto benéfico sobre "la posibilidad de entrar en default". El gobierno demócrata ha dejado claro que no piensa pagar un "rescate" en forma de concesiones políticas a los republicanos como contrapartida a la aprobación para elevar el techo de deuda.

Entre las demandas iniciales de los republicanos se encontraba el retraso de la reforma sanitaria, programa clave de la administración Obama y que es llamada "Obamacare". Esta entró en vigencia el mismo martes 1º de octubre en que comenzó el cierre parcial del gobierno federal. "Veremos si los avances son reales", dijo ayer Obama sobre las febriles negociaciones en el Congreso, y en medio del feriado nacional en Estados Unidos. "Espero que un espíritu de cooperación nos impulse", agregó el mandatario, que ha desarrollado una estrategia de hacer pagar los costos políticos del cierre del gobierno a los republicanos (ver columna). Cientos de instalaciones federales se han visto forzadas a cerrar, y unos 850 mil empleados se han quedado en sus casas y sin recibir por ahora sus pagas. Se debió votar una ley de emergencia para asegurar que los empleados afectados recibirán su sueldo, aunque con inevitable retraso.

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