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El reparto de puntos fue un verdadero castigo para Central que mereció mucho más

El 1 a 1 con San Lorenzo no reflejó el esfuerzo auriazul, que si hubiera estado más fino en los metros finales, hubiera cosechado tres puntos por los que construyó sobrados méritos.

Lunes 08 de Septiembre de 2014

El reparto de puntos fue un verdadero castigo para Central. El equipo canalla mereció más. Mucho más. Hizo todo el gasto durante los 90 minutos, generó las mejores ocasiones pero le faltó calibrar mejor la mira y chocó con una tarde inspirada de Torrico. El 1 a 1 con San Lorenzo no reflejó el esfuerzo auriazul, que si hubiera estado más fino en los metros finales, hubiera cosechado tres puntos por los que construyó sobrados méritos.

En el primer tiempo fue Central el dueño de las acciones. Después de algunas imprecisiones, el equipo local fue empezando a pisar firme, a hacerse patrón, dominando las principales acciones y el terreno.

Con la dinámica de los volantes y la potencia de Jonás Aguirre, fue taladrando la resistencia de un San Lorenzo adormecido, estático, estacionado en la peligrosa plataforma de la observación.

Con toques rápidos y por abajo, Central fue aprovechando esas licencias y fue acercando peligro al área de Torrico. El gol canalla parecía cuestión de tiempo, de insistencia, o de encontrar un poco más de claridad en los últimos metros.

Fue así que a los 29', tras un córner de la derecha, Becker inventó un centro perfecto al corazón del área y el pibe Acevedo se hizo Gigante entrando por atrás, y anotó la apertura del marcador con un cabezazo al palo izquierdo.

Ese tanto impregnó de razones el marcador. Incluso Central dispuso un par de ocasiones más, en los pies de Becker, en un tiro libre de Delgado, y en un cabezazo solitario que increíblemente desperdició Abreu.

Pero el destino le jugó una mala pasada al conjunto auriazul, y San Lorenzo, en su primer avance, estampó la igualdad a los 43, con una irrupción por derecha de Romagnoli, una habilitación a la medialuna, y Cavallaro, curiosamente sin marca, que venció a Caranta con un remate envenenado.
  Fue un atentado a la balanza de los merecimientos. Pero el Ciclón cobró por ventanilla y se fue al descanso con una parda que no reflejaba en absoluto lo ocurrido en el campo de juego.
  En el inicio del complemento, Central perdió algo de intensidad y fluidez, pero de igual manera se las arregló para seguir dominando y sometiendo en el trámite a su adversario. Prueba de eso fueron el disparo de Abreu que contuvo Torrico exigido sobre la línea, un remate frontal de Becker, y otros cruzados de Jonás y Acuña que trasladaron apremios al arquero santo. Eran los pibes, por abajo, los que levantaban las banderas de las intenciones de triunfo.

   Lo de San Lorenzo era muy pobre. Demasiado lejano, lento, sin agresividad. Sólo otro error de Central, o alguna inspiración ocasional de Romagnoli le podía dar vida.
  Sin embargo, como Central levantó un poco el pie del acelerador en los últimos 20’, allí fabricó dos chances de la mano del ingresado Catalán, un disparo pegado al caño izquierdo y otro que sacó Ferrari al córner después de una mala salida de Delgado y Caranta. También el uno canalla le ahogó el grito a Blandi sobre el final.
  Ya en tiempo de cierre, Central fue por más y estuvo muy cerca con dos arremetidas de Delgado y Becker. Pero no hubo caso. El desgaste de Central y la apatía del Ciclón le pusieron moño a un irónico empate, que no supo de justicia.

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