Domingo 31 de Enero de 2010
Las chicas rosarinas rescatadas en Machu Picchu valoraron la capacidad de organización de la masa de turistas ante la falta de respuesta oficial: "Escaseaba la comida y la plata, pero se organizó el reparto de frazadas y se hicieron ollas populares con la ayuda enviada por el gobierno peruano. Y hasta se conformó un cuerpo de delegados que organizó un padrón de evacuación". Y finalizó: "Lo que más rescato es la solidaridad, nunca pasamos hambre ni grandes necesidades", dijo Florencia Lattuada. Si hasta Cecilia Bosch, que es médica, hizo una guardia sanitaria,
Por su parte, Agostina Cialdella comentó que para los incas la lluvia es una forma de renacimiento: "Para nosotras también fue así. En un minuto te cambia la vida y ves el mundo de otra forma". Y subrayó: "Un abrazo, comer rico o lavarse los dientes toman otro significado".
Lucía Fernández Cívico, periodista como sus compañeras, fue más allá: "Nos sorprendimos a nosotros mismos de cómo reaccionamos ante la situación, hubo incertidumbre pero nunca desesperación".
Luego luego contó que a pesar de la distancia se sintió cerca de sus afectos gracias a los mensajes de texto: "Emocionalmente salimos fortalecidas porque recibimos apoyo todo el tiempo".