El reino del revés
Hace muchos años, cuando todavía no iba a la escuela, mi abuela me contaba historias del reino del revés (donde se caminaba con las manos y se pensaba con los pies).

Domingo 20 de Octubre de 2013

Hace muchos años, cuando todavía no iba a la escuela, mi abuela me contaba historias del reino del revés (donde se caminaba con las manos y se pensaba con los pies). Lamentablemente me parece que esto está totalmente vigente en nuestro país. Si no cómo entender lo sucedido con la barra brava del club Colegiales cuyo jefe en una pelea interna muere acribillado a balazos y luego tenemos que aguantar por tele un show completo de desmanes, disturbios, alabanzas, acusaciones entre intendentes, militantes pagos por el estado, roturas de moviles policiales, saqueos, etc, y no hay un solo demorado. Y en esos momentos, no apareció ninguna autoridad (muchos de los cuales van por la reelección). Y si hablamos de los candidatos para estas elecciones, tenemos que acordarnos de Gardel cuando cantaba “yo sé que ahora vendrán caras extrañas”. Es difícil conocer en esta ciudad el pedrigree de todos los candidatos. Siempre fue así; pero otrora había un partido político que respaldaba a cada candidato. Ahora no se sabe quiénes son, que currículum tienen y qué plataforma y orientación política los sustenta. Entonces sólo nos queda elegir por la foto y la sonrisa. Me parece muy poco serio. Además, ¿a quién le reclama la patria por los desmanejos que pueden efectuar estos incipientes políticos? Para terminar, el recuerdo del Día de la Lealtad mostró la gran atomización que existe entre los popes justicialistas, y me viene a la memoria un cantito: “Unidos venceremos; desparramados, qué hacemos”. Si este país sólo se aferra a la obtención de derechos, impunidad y feriados largos tendrá gran dificultad para adquirir el rango de país serio; y creo que para lograrlo debe mechar lo otro con un poco de obligaciones, justicia y esfuerzo.
Nelso Moirin

Día de la madre
¿Quién no tiene impreso en sus retinas o en su corazón, la imagen de una señora gorda, activa, laboriosa, preocupada y ocupada por las cosas de su marido, de sus hijos y de su casa, más que por las de ella misma y de sus necesidades? Esa imagen de cualquier momento de nuestras vidas seguramente corresponde a la de una madre. Una madre merecedora del mayor de nuestros afectos, el amor, manifestado de todas las maneras posibles hacia su persona, durante su finita, cálida y trascendental existencia. La expresión “mamá, te amo”, contiene solamente tres palabras simples y sencillas de pronunciar, pero increíblemente resistentes al momento que deben salir de nuestros labios. Hoy es un día para vencer la timidez que paraliza a este bonito sentimiento. Por eso, con inmenso cariño, quiero regalarle a todas las madres una amorosa poesía de mi autoría, titulada “En el mar de la tierra”, cuya letra dice así: “La señora gorda se mira la espalda, todo, en su casa, se encuentra bajo su atenta mirada. Desde el alba hasta la noche, trabaja, trabaja y trabaja, no hace de tiempo derroche y su lumbre nunca se apaga. Viene de afuera y sale, regresa y va para el fondo (de donde vuelve muy pronto), haciéndolo todo con mucho donaire. Tiene las manos callosas y alborozo en el corazón, barniz guarda en sus ojos y, en sus labios, ardiente ron. La señora gorda va, por el mar de la tierra, “soplando en popa” a su vela para que no se detenga. No le teme a las penumbras ni al cielo de alpaca negra, puesto que, aún en temibles borrascas, para ella brillan estrellas”.
Daniel Chávez