Viernes 19 de Noviembre de 2010
Quiero expresar mi indignación con la gente de El Aserradero, que alardea ser defensor y propagador de la música argentina. Hace unos días , después de un maravilloso concierto de uno de los mejores intérpretes de la guitarra criolla, músico tucumano, amigo de la zamba lenta y los silencios, se sentó entre el público para seguir compartiendo sus canciones. Pero ese cálido y emocionante momento fue interrumpido por un grupo de personas en una mesa paralela, con sus importantes risas, voces fuertes, y reguetón (o algo de eso) que salía de un hermoso parlanchín de celular. La gerenta del lugar formaba parte de tal reunión. Decadente y desagradable. El músico decidió irse al hotel. Gracias, El Aserradero, qué gauchesco.
Melina Salanitro melinasalanitro@hotmail.com