Domingo 09 de Junio de 2013
Era ella. La imprescindible trabajadora del buen nacer. La partera. Por milenios venía desempeñando una de las tareas más importantes en la historia de la humanidad. Donde ella actuaba, la mujer arribaba a un parto normal, exceptuando una complicación de escasas estadísticas. Formando parte del equipo de salud, brindaba su tiempo, sabedora que en el saber esperar, saber hacer y saber decidir, reposaba la llave del éxito. El niño atravesaba el sendero casi mágico latente en el cuerpo de su mamá, y saludaba en su llegada con un llanto innovador. La madre agradecía el respeto con el que se la atendía, el padre reposaba su angustia y la partera sonreía regocijada. El preciado momento se daba cita con la vida en los términos de absoluta naturalidad, que la partera, como cómplice perfecta permitía, formando junto al médico una dupla impecable. Pero hace unos años todo cambió. La sociedad en su conjunto se pregunta por qué. En la provincia de Santa Fe, en el año 1979, la carrera de Obstetricia se suspendió para su reestructuración y próxima reapertura. Transitamos el 2013 y continúa cerrada, pese a los denodados esfuerzos de los Colegios de Obstetras de 1ª y 2ª Circunscripción. Resulta incomprensible. Los médicos obstetras fueron ocupando los cargos en la salud pública que dejaban libres las parteras que se jubilaban. En los servicios privados también se los convocó. Y así, poco a poco se intentó reemplazar un espacio irreemplazable. La pareja argentina de hoy, intimidada por el incremento del número de cesáreas, atemorizada por considerar agresivo el tratamiento que se le brinda en el trabajo de parto, ha comenzado a experimentar una especie de falta de respeto en la atención de un acontecimiento natural y familiar. Muchas de ellas optan por un parto en sus domicilios. No es bueno. Debemos contarles que arriesgan inútilmente la vida de la madre y del niño. Los que hemos hecho partos toda una vida, podemos asegurar que en algunas circunstancias los minutos cuentan para preservar la vida de ambos. La solución de esta problemática que seguramente no se buscó, radica en la reintegración de la partera en el equipo de salud. Así de simple. Sabemos que desde el comienzo de la gestación la mujer debe concurrir al hospital público o privado, controlarse, cuidarse. Por ello la presencia de la partera en la atención primaria de la salud se impone. En países como India, por citar uno entre tantos, donde no se cuenta con el número necesario de estas profesionales, la morbimortalidad es muy alta. En la Argentina, provincias como Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Chaco, cuentan con la carrera de Obstetricia en diferentes universidades. De ellas emergen cada año parteras idóneas que se integran al quehacer de las maternidades con todo su profesionalismo y su deliciosa humanidad. Dejo mis pensamientos atravesados por cincuenta años de ejercicio de la obstetricia. La partera, obstétrica, licenciada en obstetricia o como gusten llamarla, debe formar parte del equipo de salud, participar junto a los médicos, en el correcto control de la embarazada, la preparación de la pareja, el respeto al parto, el control adecuado del puerperio y la orientación hacia una lactancia materna primordial. Cuando la vida se anuncia, todo el equipo debe ponerse en marcha. Padre, madre, familia, médicos, partera. Es la hora de cambiar algunos conceptos. Cuando hablamos de un futuro mejor para los hombres del mañana, debemos volver a las fuentes. Comencemos entonces por respetar la naturalidad de su nacimiento.
Edith Michelotti
ediluobs@hotmail.com
Que la Patria se lo demande
Decir que el gobierno de los Kirchner deja mucho que desear, no es agregar nada nuevo. Ni los mas fanáticos kirchneristas en su fuero íntimo pueden negarlo, aunque lo hagan en público. Pero lo peor de todo es que corrompieron el Congreso, comprando los votos que necesitan para sus oscuros intereses. Corrompieron jueces, obligándolos a fallos vergonzosos (Oyarbide y Canicoba Corral los absolvieron por enriquecimiento ilícito en forma rápida y contradiciendo la opinión de los peritos, y los fiscales no apelaron esos fallos). Corrompieron periodistas, comprando sus opiniones. Corrompieron la prensa, formando el conglomerado de medios oficialistas más grande de la historia. Corrompieron artistas, comprando su apoyo a cambio de subsidios y contratos vergonzosos. Corrompieron las organizaciones más prestigiosas que supo tener la República caso Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, con prebendas y dinero para supuestos fines sociales. Corrompieron organizaciones sindicales y empresarias, comprando sus voluntades. Corrompieron el deporte, con fútbol y (otros) para todos. Corrompieron a todos los que colaboraron con su régimen permitiendo enriquecimientos desmesurados y vergonzosos Corrompieron la democracia, dictando la reciente ley de democratización de la Justicia, que termina con lo último que quedaba de la República, dándole la categoría, no ya de República bananera, sino de republiqueta africana, sin derechos de sus ciudadanos. Corrompieron el federalismo, quitando todo el poder y la voluntad a los gobiernos provinciales. Corrompieron nuestra moneda, envileciéndola con la inflación. Corrompieron el Banco Central, quitándole su autonomía. Corrompieron al Indec, con sus mentiras. Y lo peor de todo, no solamente compraron propiedades, sino que compraron voluntades, y es muy difícil salir de eso. Así podríamos escribir hojas enteras, ya que la lista es interminable. Por eso el más grave de todos los cargos que le podemos hacer al gobierno de los K, es de grandes corruptores, que es muchísimo peor que el de corruptos. Que Dios y la Patria se lo demanden.
Alfredo Kaminsky
DNI 5.267.980
Levántate y anda
Mamá si me caigo en la calle me pego un tiro. Esto me lo dijo irónicamente mi hijo, después de llamar a la ambulancia del Sies, a la GUM, al 911 y ver que con el correr del tiempo nadie acudía. Cayó en el umbral de mi casa una señora descompuesta, cuando mi hijo me vino a avisar, ya mucha gente solidaria estaba llamando a la ambulancia hacía rato. Reforzamos sus llamados, mientras mi hijo le pasaba todos sus datos incluyendo su propio “calendario de vacunas” como parte de la identificación por ser solidario. Todo esto para que nos terminaran diciendo que si era una “señora con unos bolsos, que estaba mal de la cabeza y se tiraba en los umbrales” (excelente identificación: recomiendo no ir al supermercado y caerse en la calle, porque si tiene bolsos la pueden asociar a esta señora que está mal de la cabeza. ¿Es excusa para no venir?). Desesperados por la inoperancia municipal recurrimos a los “superhéroes” (apodo dado por M.E. Schmuck) de la GUM que me transmite: “A nosotros no nos compete porque somos inspectores municipales”. Estuve a punto de decirles que por fuera de mi título universitario (que no viene al caso, como tampoco en ese momento el de la GUM), soy solidaria. Mi cándida pregunta: si son inspectores municipales: ¿no deberían controlar por qué no funcionan los otros organismos municipales de asistencia? ¿O son todos de la misma cofradía: la “salita naranja”? Aparentemente, son indiferentes al dolor y a dejar una persona tirada en la calle, sin saber cuál puede ser el desenlace. Finalmente, vinieron la ambulancia y el 911 luego de largo rato y ante la molesta insistencia del “pueblo solidario”. Esta situación de desesperación particular por ayudar vs. reparticiones que deberían solucionar lo que para nosotros no está a nuestro alcance (porque no nos postulamos para dichos cargos), me dejó ese sabor amargo que muchas veces sentimos: impotencia. Esa impotencia que nos hace preguntarnos con agudeza, cosas que parecen intrascendentes, hasta ese momento en que son trascendentes. 1º) La Municipalidad, ¿no debería darle difusión a las actividades de la GUM? Nosotros somos inspectores municipales: ¿qué alcance tiene ese título nobiliario? 2) A los ciudadanos de la “segunda Barcelona” traten de no caerse en la calle, porque si no, les dirán: “Levántate y anda”.
Silvia Buonamico
¿Y la oposición dónde está?
La oposición es una institución fundamental de toda democracia consolidada. Sin una fuerza política capaz de presentarse ante el electorado como una genuina alternativa de poder, la democracia no es más que una mesa a la que le falta una pata. Lamentablemente, la democracia argentina carece hoy por hoy de esa pata fundamental. El espectáculo que están brindando últimamente los máximos referentes anticristinistas es sencillamente patético. En las últimas horas Elisa Carrió y el jefe del bloque de diputados del radicalismo, Ricardo Gil Lavedra, se cruzaron fuerte. Molesta por el apoyo que Gil Lavedra y Alfonso Prat Gay dieron a fines del año pasado a la ley de reforma del mercado de capitales, la vehemente chaqueña manifestó que ambos legisladores habían sido violados por el oficialismo en el recinto. A manera de réplica, Gil Lavedra manifestó que a Lilita la habían violado mientras dormía ya que no había asistido a la mencionada sesión. En las últimas horas, la macrista Gabriela Michetti dijo que Hugo Moyano simboliza un pasado al que hay que desterrar definitivamente mientras Pablo Moyano, hijo del líder cegetista, afirmó que nada lo une con el conservadorismo tradicional. Por su parte, Mauricio Macri se presentó como el paladín de la Constitución de 1853 enviando a la Legislatura porteña un decreto de necesidad y urgencia que establece la creación de un Tribunal de Defensa de la Libertad de Expresión y de Prensa porque, según su criterio, “la intención de la presidenta es que no haya más prensa libre en la Argentina, y esto dañará profundamente la democracia”. Aparentando ser un heroico defensor de una de las libertades más importantes de la democracia republicana, el lord mayor de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se ha valido de un decreto de dudosa constitucionalidad para defender los intereses del Grupo Clarín y Papel Prensa. Frente a semejante panorama que brinda la oposición, la presidenta de la Nación no hace más que ratificar que es la única dirigente capaz de ejercer con idoneidad el poder ya que, en cuanto a inteligencia y capacidad de decisión, está a años luz de sus adversarios.
Hernán Andrés Kruse
Agradecimiento a la comunidad
Las integrantes de la Comisión Directiva del Patronato de Damas del Hospital de Emergencias “Dr. Clemente Alvarez”, agradecemos la colaboración permanente de las empresas, comercios, instituciones, cooperativas, mutuales y de la comunidad de esta ciudad y localidades vecinas. Hacemos extensivas nuestra gratitud por su aporte, a las comunas de Aldao, Arequito, Alvear, Bigand, Bombal, Funes, General Lagos, Los Molinos, Pujato, Ricardone y Timbúes. Gracias a todos por vuestro apoyo, que nos permita continuar colaborando con la humanitaria labor que desarrolla el Heca.
Corina Aranzay Celina de Becherucchi María Elena Cosme
Patronato de Damas Hospital de Emergencias “Dr Clemente Alvarez”