El registro de los cuidacoches
Como autor del proyecto de creación del Registro Municipal de Cuidacoches quiero contestar la carta de Aldo Bilbao Benítez publicada el 3 de febrero. Lo primero que le pediría es que antes de opinar lea mi proyecto.

Sábado 06 de Febrero de 2010

Como autor del proyecto de creación del Registro Municipal de Cuidacoches quiero contestar la carta de Aldo Bilbao Benítez publicada el 3 de febrero. Lo primero que le pediría es que antes de opinar lea mi proyecto. Como usted también soy abogado, profesor de la facultad y víctima cotidiana de los abusos de muchos cuidacoches (no todos). Como concejal y para encontrar una solución, es que propuse ya en el año 1997 ordenar esta actividad informal. Descarté la "represión" de la actividad. Opté por soluciones viables y con éxito en otros países y ciudades (Maldonado (Uruguay), Mar del Plata, etcétera.) El objetivo del proyecto es terminar con el anonimato de los cuidacoches ya que al exigirles registrarse y la identificación en pechera con número, foto y datos personales y la inscripción de "contribución voluntaria", cada uno de ellos sabrá que ante cualquier conducta irregular o presunta comisión de un ilícito puede ser denunciado a las autoridades policiales y/o municipales. El cuidacoche con identificación se cuidará de los actos irregulares, de los actos coactivos o simplemente del aprovechamiento que hacen del "temor" instalado en los propietarios de automóviles de la represalia si no le "pagan lo que le exigen" para supuestamente cuidarle el automóvil. El proyecto estipula los requisitos para la inscripción, el carácter voluntario de la "propina", las características de la identificación y la visualización de la misma. No comparto su posición de "criminalizar la actividad". Hay muchos cuidacoches respetuosos y no coaccionan. Otros abusan del temor a la represalia, otros "aprietan mal" es cierto, pero estoy convencido que con la identificación y registro de la persona será suficiente para encausar la actividad informal y terminar con los "apretadores". En general se trata de amenazas "veladas", indirectas, insisto, producto del miedo a la represalia y para evitar "supuestas agresiones o daños al vehículo". Una anécdota que fue noticia, a mí me amenazó el dueño de un boliche, está filmado y no hay sentencia condenatoria. Sabe como hombre del derecho que la amenaza tendrá que ser probada fehacientemente y con prueba idónea. Para qué someter al ciudadano a semejante carga cuando puedo lograr igual objetivo por un camino pacífico, legal y contemplando una realidad social de muchos. De cualquier manera y, si usted descree de lo que estoy aseverando, lo invito a que la próxima vez que se sienta amenazado por un cuidacoches vaya a la fiscalía de turno a radicar la amenaza formalmente. Después cuénteme de su suerte. Lo primero que le van a pedir para acelerar la investigación es si conoce los datos de quién lo amenazó, datos que usted tendría de estar regulado el registro de cuidacoches. En fin, seguiré defendiendo el proyecto porque creo que es una solución, no será perfecta pero le confieso algo, no conozco otro proyecto presentado.

Jorge Boasso (concejal UCR)